Tragarse un chicle de manera accidental es una situación más común de lo que parece y suele generar preocupación. Existen muchas creencias alrededor de este hecho, pero lo que ocurre en el organismo es distinto a varios de los mitos más difundidos. Entender cómo reacciona el cuerpo ayuda a despejar dudas y a mantener la calma ante este tipo de incidentes.Uno de los mitos más conocidos es que el chicle puede permanecer en el estómago durante años. En realidad, aunque el cuerpo humano no puede digerir completamente la base del chicle, esto no significa que se quede adherido al estómago. El sistema digestivo está diseñado para mover los alimentos a lo largo del intestino, incluso aquellos que no se descomponen por completo.Cuando se traga un chicle, este pasa por el esófago y llega al estómago, al igual que cualquier otro alimento. Los jugos gástricos no logran desintegrar la goma base, pero sí pueden separar algunos de sus componentes, como azúcares o edulcorantes. Posteriormente, el chicle continúa su recorrido hacia el intestino y es eliminado de forma natural a través de las heces.En la mayoría de los casos, tragarse un chicle de manera ocasional no representa un riesgo para la salud. El organismo es capaz de expulsarlo sin dificultad. Sin embargo, ingerir grandes cantidades de chicle de forma frecuente podría generar molestias digestivas, como estreñimiento o sensación de pesadez, especialmente en niños.Los chicles sin azúcar suelen contener edulcorantes como sorbitol o xilitol. En algunas personas, el consumo excesivo de estos compuestos puede provocar gases, distensión abdominal o diarrea, aunque estos efectos no están directamente relacionados con tragarse un solo chicle por accidente.Aunque es poco común, si después de tragar un chicle se presentan síntomas como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o dificultad para evacuar, es importante buscar atención médica. Estos casos suelen estar asociados a la ingesta repetida de chicles o a otras condiciones preexistentes.Comerse un chicle por accidente suele ser una situación sin consecuencias graves. El cuerpo humano cuenta con mecanismos para manejar este tipo de objetos y eliminarlos de forma natural, por lo que, en la mayoría de los casos, no es motivo de alarma.BB