El bolillo es prácticamente un miembro más de la familia mexicana. Está en las tortas, acompaña el caldito cuando hace frío y aparece milagrosamente cuando sobra mole. Por años, miles de personas han practicado un extraño ritual culinario: abrir el pan, arrancarle el migajón con una precisión quirúrgica y dejarlo hueco, convencidas de que así le están ganando la batalla a las calorías.Pues resulta que el bolillo tenía un as bajo la manga. En esta nota te contamos todos sus secretos. Especialistas de la UNAM analizaron la composición del pan y descubrieron que la parte más calórica no es el interior esponjoso, sino la corteza doradita y crujiente.Sí, leíste bien. Mientras muchos sacrificaban el migajón sin piedad, la verdadera "culpable" estaba ahí, observando desde afuera como una piedra.La explicación es sencilla. Durante el horneado, la corteza pierde gran parte de su agua y queda más concentrada. El migajón, en cambio, conserva humedad, por lo que tiene menor densidad calórica.O sea, amigadatecuenta, llevabas años castigando al sospechoso equivocado.Un bolillo promedio de 60 gramos aporta alrededor de 183 calorías, además de proteína y carbohidratos que sirven como fuente de energía.Para ponerlo en perspectiva, equivale aproximadamente a tres tortillas de maíz o a siete tazas de palomitas naturales sin mantequilla.Así que no, un bolillo no es el responsable de todos los males de la humanidad ni de esos pantalones que misteriosamente encogieron en el clóset.La verdad es que de muy poco. Las calorías que eliminas son mínimas y probablemente gastas más energía explicándole a todos por qué le estás haciendo una cirugía mayor al pan.Además, comer el bolillo completo suele generar mayor sensación de saciedad, lo que reduce la probabilidad de que una hora después termines buscando galletas, papitas o cualquier cosa que haga "crunch".Si quieres llevar una alimentación equilibrada sin declarar la guerra al pan, puedes seguir algunas recomendaciones sencillas:Y ojo con el sodio. Aunque el bolillo es un gran compañero de mesa, tampoco conviene invitarlo a desayunar, comer y cenar todos los días ya que te aporta 500 miligramos de salecita.Después de años de persecución injustificada, el migajón merece una disculpa pública.La próxima vez que tengas una torta frente a ti, recuerda que vaciar el pan no hará magia en la báscula. Lo que realmente importa es el conjunto de tu alimentación y tus hábitos diarios.Así que relájate, deja de destripar al pobre bolillo y disfrútalo completo. Porque si vas a comer torta, al menos que el bolillo tenga la dignidad de llegar entero a la mesa.Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp.AO