Casi todas las parejas discuten, pero convertir cada conflicto en un campo de batalla para demostrar quién tiene la razón destruye el vínculo. Hoy, comprender este mecanismo psicológico es vital para salvar relaciones que terminarían fracturadas por el peso del ego.Este fenómeno revela que la necesidad imperiosa de ganar un pleito rara vez se relaciona con el tema central. En realidad, esconde inseguridades profundas y un mecanismo de defensa activado ante una amenaza emocional.El Maestro en Psicoterapia Gestalt, Sergio Iván Vázquez Esparza, opina que “un pleito de pareja revela el analfabetismo emocional, es decir, no saber comunicarnos desde el lenguaje del apego, que es indispensable para desescalar los conflictos. En otras palabras, aprender a vulnerarme, escuchar no para contestar, sino para comprender; y aprender a hacer peticiones específicas son herramientas que se necesitan en el lenguaje de apego". El psicólogo John Gottman, del Instituto Gottman en Seattle, investigó cómo estas dinámicas predicen el fracaso matrimonial. Según sus estudios, la actitud defensiva surge cuando uno busca la victoria absoluta.Aquí, el sesgo de confirmación juega un papel destructivo, haciendo que cada individuo escuche solo lo que valida su postura. Esta trampa cognitiva impide la empatía y bloquea cualquier acuerdo mutuo."El lenguaje defensivo es justo lo que revela que no puedo comunicarme de otra manera porque me siento constantemente amenazado y entonces no hago consciente lo que quiero comunicar, sino que únicamente se lanzan argumentos para descalificar al otro. La defensa en realidad es una forma de ofensiva", declara Vázquez Esparza.Además, quien se obsesiona con ganar invalida los sentimientos de su compañero, generando un resentimiento silencioso. A largo plazo, el "perdedor" optará por el distanciamiento emocional para protegerse del desgaste psicológico.Para desarticular esta bomba, es fundamental cambiar el paradigma: las parejas no son adversarios, sino un equipo. La verdadera victoria no radica en silenciar al otro, sino en hallar soluciones conjuntas."La solución se encuentra cuando aprendemos a metacomunicar, es decir, antes de hablar del contenido del problema, es importante hablar de la relación y, cuando ambos encuentran una base segura del vínculo, entonces se puede dialogar sobre el contenido", compartió el psicoterapeuta.Además, el especialista agrega que “cuando la pareja se encuentra en un conflicto, no hay soluciones fáciles. Es importante dejarse acompañar para que en el laboratorio del consultorio se desarrollen las habilidades necesarias para desarticular el conflicto y fortalecer el vínculo”.“Llegar a terapia es conseguir un espacio que tiene los elementos indispensables para garantizar la seguridad de ambos y, por lo tanto, de la pareja. Y solo en un lugar así se puede desmantelar este tipo de problemáticas y encontrar soluciones profundas y de largo plazo”, concluyó. Ceder no significa perder, sino priorizar la salud del vínculo por encima de tener la razón. Las parejas duraderas han aprendido a elegir sus batallas y perdonar imperfecciones.*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA