Aunque suene incómodo o estigmatizante, el llamado “olor a viejo” es un fenómeno real y natural. Investigaciones del Monell Chemical Senses Center en Estados Unidos confirman que el porqué y cómo se produce este aroma.El responsable principal es un compuesto químico llamado 2-nonenal, una sustancia que aparece con el envejecimiento de la piel. A medida que el cuerpo envejece, se modifican las glándulas sebáceas y se reduce la producción de antioxidantes naturales. Esto provoca la oxidación de los ácidos grasos presentes en la piel, generando el característico aroma “rancio” o “graso” que muchos asocian con la vejez.Cabe destacar que este olor no se debe a la falta de higiene, sino a procesos biológicos naturales. Además, influyen otros factores como la alimentación, el estrés, los medicamentos, el consumo de alcohol y el entorno en el que vive la persona.Según los investigadores, el 2-nonenal tiene un olor ligeramente grasoso y herbáceo, difícil de eliminar con jabón o perfume, ya que se adhiere a la piel y la ropa con facilidad, pero puede describirse como un olor a grasa y hierba.Los investigaciones de dicho centro confirman que este cambio en el olor corporal comienza alrededor de los 40 años y se hace más evidente después de los 60.Existen formas sencillas de contrarrestar el olor sin recurrir a productos costosos:El “olor a viejo” no es un signo de descuido, sino una señal natural del paso del tiempo. Entenderlo desde la ciencia permite derribar estigmas y asumir el envejecimiento como un proceso biológico más, con sus propias transformaciones químicas, visibles… y también perceptibles al olfato.EE