Si hubiera que describir la manera de actuar o conducirse profesionalmente del Dr. Julio Ramos, nefrólogo reconocido, muchos coincidirían en que no es un médico convencional; al entrar en su consultorio lo primero que se aprecia es un muro habilitado a manera de nicho donde se hallan los obsequios de numerosos pacientes que con ello agradecen la atención y el trato único que dispensa este profesional a quien a veces llaman “el médico de los artistas”.De acuerdo con el médico, “el objetivo primordial de esto es romper la cotidianidad porque alguien que trata una enfermedad tan complicada como la del riñón, sobre todo en nuestro país, donde es alarmante la cuestión social ligada al padecimiento, yo creo que Dios y la vida me han permitido esa cualidad de romper el hielo para entrar en armonía que la gente pierda el miedo a entablar contacto y realizar una revisión diferente de sus cuestiones físicas y emocionales”.En palabras del doctor Ramos, la clave es haber encontrado “una forma disruptiva para ser así alguien fuera de lo ordinario; y fui cambiando paulatinamente el modelo de atención. Soy hijo de un médico militar, y aunque reinaba en su labor la disciplina, también el trato humano. Mi padre es Médico Otorrinolaringólogo y siempre fue un ejemplo para mí. Tomé otro camino, pero entendí que a la gente hay que quitarle el miedo para que pudieran llegar a una condición diferente, para que tuvieran esperanza. Si la encuentran, hallan en su médico una visión diferente sobre su salud, y la posibilidad de un cambio a través del diagnóstico”.El propósito es servirAsí, las enfermedades renales -reconoce Ramos- han registrado “un ascenso significativo a nivel social” y, de igual modo, “un repunte durante la pandemia; en parte porque los pulmones, riñones, cerebro, sistema músculo esquelético y aparato cardiovascular han tenido alzas en exacerbaciones clínicas, y tanto encierro trajo una descompensación clínica por no recibir atención pronta y, encima de esto, por COVID dejaron de atender cáncer, diabetes, hipertensión, empezaron a ganar peso. Así, el crecimiento de enfermedades renales ha provocado que se desborden las agendas, y no es agradable, no es algo que enorgullezca sino que entristece”.El doctor refiere que no se puede ver en una situación de este tipo un beneficio material; “yo llegué a la facultad de medicina en camión y no tuve un vehículo propio hasta el fin de mi carrera, sostener mis estudios implicaba trabajar y buscar ingresos propios -mis padres se habían separado años antes-, y he trabajado desde muy chico, en más de 30 oficios distintos. Por eso sé que el beneficio material llega como valor agregado a la persona, no es lo esencial. Creo que el éxito va ligado con la realización y no con el dinero, algo que me permite romper con esquemas clásicos y mantener una perspectiva social en la que mi principal objetivo es servir”.Padecimiento silenteUno de los problemas del padecimiento renal, establece Ramos, es que “es una enfermedad silente, tiene que llegar a condiciones muy severas para que la gente tenga una manifestación, y a veces con un resultado de laboratorio no alcanza a entender por qué no duele. Los jóvenes que llegan a consulta en etapa temprana no creen en la enfermedad, pero no hacerle caso no significa que deje de agredir el cuerpo. Por ello, cuando uno logra entrar en la mente de las personas, puede cambiar mucho los estereotipos”.En este sentido, el médico no oculta su orgullo al indicar que en la práctica “nos hemos vuelto un referente nacional en el tratamiento de estas enfermedades. Además, soy uno de los pocos nefrólogos del país que hago todo lo posible por evitar que el paciente llegue a una diálisis (y mira que tenemos una sala acondicionada para realizar hemodiálisis en cualquier turno), que lleguen los menos posibles. Me he trazado esto como propósito de vida; en los casi 11 años que tiene el Centro del Riñon GDL, mi esquema es buscar cómo el enfermo no llegue a la condición de diálisis, y si lo consigo la gente tiene esperanzas”.Un vínculo especialPor otra parte, y ligado a su práctica, ante el INPI (Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual), el Dr. Julio Ramos ha registrado como marca su nombre, el apelativo ‘Dr. Riñón’, y en eso ha sido profesional de avanzada, incluso asesorando a personalidades del mundo del espectáculo como, por ejemplo, Julio Preciado. La historia es la siguiente: “él me busco para consulta y, como no se presentó, prohibí que lo agendaran de nuevo; después, en una fiesta donde tocó su compadre El Coyote, se me acercó y pidió de favor que le diera otra oportunidad, incluso a través de quien ofrecía la fiesta”.Lo curioso del caso es que Preciado había sido muy importante para el Dr. Ramos, “cuando joven, ahorré para llevar a mi entonces novia -ahora esposa- a escucharlo cantar; pero yo no quería que pensara que por ser él iba a agendarlo cuando quisiera. Así, le di otra oportunidad y llegó como una hora antes, incluso le dije que no me importaba su investidura artística. Ahí comenzamos el protocolo para trasplante y, cuando hablamos de costos, le dije que la forma en que me devolvería mi trabajo era obedeciendo mis instrucciones. Con eso se dio un switch moral, pues mi interés no era financiero. Mi círculo ahora con él no es familiar, es de hermandad”.Un obsequio únicoAsí, su estrecha relación con el cantante de banda tiene mucho que ver con haberlo “transformado” en un mejor paciente, indica el doctor, “pero ha sido también mi maestro, me ha enseñado a no dejarme de la gente que puede aprovecharse de la facilidad de trato; pero para mí todas las personas son importantes”; de esta suerte, tras un escáner financiero en donde había desorden administrativo, el médico (y su abogado de marcas) contribuyeron para hacer un obsequio especial a Preciado.“Hace unos días le llamé”, comenta Rubio, “para felicitarlo por el día de la amistad; le comenté que se acercaba su aniversario 35 como cantante y que se me ocurría celebrarlo con un tequila que llevara como marca emblemática el tradicional ‘Iuuuuuuuu’, y le pregunté si estaba o no registrado. Yo ya sabía que no; y a las diez de la mañana le envié el registro a su nombre, para uso sonoro, musical y como marca para producto, además conseguí la tequilera que iba a elaborar la bebida para exportarla. Ese fue mi regalo para Julio”.Gracias a sus estudios en Mercadotecnia y manejo de redes sociales, el Dr. Ramos participa en un programa de televisión en Canal 4, un programa de radio en Éxtasis Digital, en HK otro, colabora con Pablo Latapí con entrevistas a médicos de Guadalajara, y con ellos “hemos creado un fenómeno de tipo asistencial, buscando que los doctores nos unamos y salgamos a las comunidades en lo que es una labor social y asistencial, buscando medios que apoyen y se despierte un poco de conciencia social, de modo que salgamos a zonas necesitadas para brindar atención básica y seguimiento primario. Para esto hemos logrado el apoyo de personas como Javier Arroyo y empresas como Macro Farmacias y Farmacias Guadalajara, Hospital Country 2000, y todo sigue creciendo”.