Durante décadas, Disney ha dominado el imaginario colectivo y, de paso, la taquilla mundial. Sus historias han cruzado generaciones, idiomas y fronteras, convirtiendo cada estreno en un acontecimiento global. Este año, el estudio del ratón Mickey vuelve a colocarse en posición de ataque: cuatro títulos de alto perfil esperan su turno para conquistar las salas, acompañados por una nueva apuesta de Pixar. Todo parece indicar que Disney podría escribir otro capítulo de cifras históricas. Sin embargo, el panorama ya no es tan predecible como antes. En el horizonte, una producción china ha demostrado que el reinado no es eterno. La estrategia es clara y ambiciosa. En fila aparecen “Toy Story 5”, “Avengers: el día del juicio final”, “El mandaloriano y Grogu” y la versión live action de “Moana”, cuatro títulos que pertenecen a universos ya consolidados y con bases de fans probadas. A esta alineación se suma “Hoppers”, una nueva película de Pixar centrada en la relación entre humanos y animales, que busca repetir la fórmula emocional que ha caracterizado al estudio de animación.¿Funcionarán los pronósticos? Nadie puede asegurarlo con total certeza, pero la experiencia indica que Disney rara vez apuesta sin datos duros detrás. Estudios de mercado, análisis de comportamiento de audiencias y modelos matemáticos sostienen cada decisión. Si el plan se cumple, 2026 podría convertirse en otro año récord para la compañía, como ya ha sucedido antes.Hablar de récords de Disney obliga a detenerse en “Avengers: Endgame”, la película que redefinió lo que significaba un estreno masivo. Lanzada en 2019 como el aparente cierre de una saga, la cinta no sólo generó expectación por su narrativa, sino por la despedida definitiva de “Iron Man”, uno de los personajes más queridos del Universo Marvel.Durante semanas, el mundo asistió a filas interminables, funciones agotadas y discusiones apasionadas. Incluso médicos fueron consultados para explicar la muerte del personaje, señalando que no habría sido el sacrificio heroico en sí, sino el llamado síndrome de reperfusión -una reacción letal del cuerpo tras recibir de golpe toxinas y radicales libres- lo que habría terminado con su vida.Más allá del simbolismo, los números hablaron por sí solos: 2 mil 800 millones de dólares recaudados a nivel mundial, lo que la convirtió en la segunda película más taquillera de todos los tiempos, sólo detrás de “Avatar” (2009). Por cada dólar invertido, Disney recuperó nueve. Una lección magistral de cómo convertir una narrativa emocional en un fenómeno económico. Cabe señalar que si Marvel dominó la conversación durante años, Pixar tomó el relevo con “Intensamente 2”, una secuela que superó incluso las expectativas más optimistas. Su antecesora había recaudado 859 millones de dólares, una cifra ya notable. La nueva entrega no sólo la rebasó: la duplicó con holgura.La película se colocó en el noveno lugar de las cintas más taquilleras de todos los tiempos, dejando atrás secuelas de “Frozen” y “Zootopia”, títulos que parecían inalcanzables. En 2024 fue la única producción en superar los mil millones de dólares, eclipsando a fenómenos previos como “Super Mario Bros: la película” y “Barbie”.En México, el impacto fue histórico: más de 25 millones de espectadores, convirtiéndola en la película más vista en la historia del país. Pixar había logrado algo excepcional: una historia íntima y emocional convertida en un éxito masivo global. Por otro lado, cuando Disney anunció que adaptaría sus clásicos animados a versiones live action, las reacciones fueron encontradas. Para algunos, se trataba de una traición a la memoria colectiva; para otros, una estrategia inevitable. Lejos de improvisar, la decisión respondió a estudios profundos sobre consumo cultural y nostalgia generacional.El resultado fue contundente. “El Rey León”, “La bella y la bestia”, “Aladdin” y “Lilo & Stitch” se colocaron entre las 51 películas más taquilleras de la historia. En términos deportivos, el promedio de bateo es altísimo. “El Rey León”, en particular, se quedó a escasos millones de entrar al Top Ten global, prácticamente respirándole en la nuca a “Jurassic World”.Este año, “Moana” seguirá ese mismo camino en formato live action, respaldada por una generación que creció con la versión animada y otra que la descubre por primera vez. Sin embargo, mientras Disney celebraba sus cifras, una producción ajena a Hollywood reescribía la historia desde otro frente. Sin campañas publicitarias masivas ni presencia constante en medios occidentales, “Ne Zha 2” se convirtió en el fenómeno animado más grande de todos los tiempos.Con 2 mil 150 millones de dólares recaudados a nivel mundial, superó por 500 millones a “Intensamente 2” y se colocó en el quinto lugar histórico, sólo por debajo de “Avatar”, “Avengers: Endgame”, “Avatar: el camino del agua” y “Titanic”.Originaria de China, la película obtuvo una decena de premios locales en certámenes como el Festival de Shanghái, el Cartoon and Animation of China y el Golden Panda Award. No buscó el Oscar; según versiones, a la productora no le interesó competir. Aun así, su impacto fue imposible de ignorar.Agencias La cinta se basa en una leyenda china que narra la transformación de un guerrero en deidad. El director y guionista Yang Yu tomó libertades creativas para presentar a “Ne Zha” como un niño malcriado, poseedor de un poder que no comprende.La primera entrega, estrenada en 2019, fue un éxito inmediato en su país natal. La secuela retoma la historia justo donde termina la original: el protagonista ya sabe que hay algo especial en él, pero descubre que el mundo no es amable ni justo. Las escenas de batalla, con cientos de guerreros en pantalla, se convirtieron en uno de sus sellos visuales.En esencia, es la historia de un niño enfrentado a su destino, un arco narrativo que ha demostrado su eficacia desde “Anakin Skywalker” hasta los héroes contemporáneos. China cuenta con una población de mil 500 millones de habitantes, once veces más que México. A primera vista, podría pensarse que el éxito de “Ne Zha 2” es un fenómeno local inflado por la demografía. Sin embargo, los datos contradicen esa idea.De acuerdo con Box Office Mojo, sólo el 1% de la recaudación provino de China: 23 millones de dólares. En contraste, “Intensamente 2” obtuvo el 38% de su taquilla mundial en Estados Unidos, con 658 millones de dólares. Es decir, mientras Pixar dominó su mercado doméstico, la producción china logró expandirse globalmente.En México, “Ne Zha 2: el renacer del alma” se estrenó en septiembre y consiguió más de 55 mil admisiones, ubicándose en el lugar 189 de los lanzamientos de 2025, por encima de títulos como “Infierno en el pantano” y “Apocalipsis Zombi: paciente Z”. El éxito de “Ne Zha 2” no borra los logros de Disney ni de Pixar, pero sí plantea una pregunta inevitable: ¿estamos entrando en una nueva era del cine global? Por primera vez en mucho tiempo, el liderazgo absoluto de Hollywood enfrenta una competencia real desde otros territorios.Disney sigue siendo el gigante. Sus próximas apuestas podrían devolverle el dominio total de la taquilla. Pero el mensaje es claro: el público mundial está dispuesto a abrazar historias que no provienen del mismo lugar de siempre.En esa tensión entre tradición y cambio, entre el imperio del entretenimiento y las nuevas potencias culturales, se juega el futuro del cine comercial. Y esta vez, el final no está escrito en un solo idioma. CT