La supervivencia de la humanidad recae en un profesor de ciencias que despierta solo en el espacio sin recordar quién es ni cómo llegó ahí. Con esa premisa arranca “Proyecto Fin del Mundo” (“Project Hail Mary”), la nueva superproducción de ciencia ficción protagonizada por Ryan Gosling, que llegó esta semana a las salas mexicanas.Dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, reconocidos por su estilo narrativo dinámico, la película adapta la novela homónima del escritor estadounidense Andy Weir, autor también de “The Martian”. Al igual que en aquella historia, los conflictos no se resuelven mediante la acción tradicional, sino a través del pensamiento científico, la creatividad y la perseverancia.La trama sigue a Ryland Grace, un profesor convertido en astronauta que despierta tras un coma inducido dentro de una nave espacial ubicada a años luz de la Tierra. Desorientado y afectado por una profunda amnesia, descubre poco a poco que es el único sobreviviente de una misión destinada a evitar la extinción del Sol, cuya energía está siendo consumida por una misteriosa sustancia microscópica.El relato avanza alternando entre el presente en la nave y recuerdos fragmentados del pasado, mecanismo narrativo que permite reconstruir gradualmente tanto la identidad del protagonista como el origen de su misión. A medida que su memoria regresa, Grace comprende la magnitud del desafío el cual es encontrar una solución antes de que la estrella que sostiene la vida en la Tierra se apague en menos de treinta años.La película plantea entonces una pregunta central: ¿Por qué el destino de la humanidad depende de un profesor? La respuesta surge cuando una agente gubernamental, interpretada por Sandra Hüller, recluta a Grace para integrarse al “Proyecto Hail Mary”, una alianza internacional entre Estados Unidos, China, Rusia y otros países destinada a salvar al planeta.Lo que comienza como una participación inesperada termina convirtiéndolo en pieza clave del programa espacial. Sin embargo, el personaje dista del héroe clásico. Grace es presentado como un antihéroe que no desea emprender el viaje, consciente de la condición irreversible de la misión: la nave solo cuenta con combustible para la ida y la tripulación debe permanecer en coma hasta llegar a su destino.Aunque la premisa puede recordar a producciones como “Interestelar”, la película apuesta por un tono distinto. Más que centrarse en la épica o el dramatismo absoluto, la historia construye una aventura profundamente humana donde la curiosidad y la colaboración resultan esenciales. Durante su travesía, Grace descubre que no está completamente solo: entra en contacto con Rocky, una criatura alienígena con la que desarrolla una inesperada amistad basada en la cooperación científica.Este encuentro transforma el relato en una reflexión sobre el trabajo en equipo más allá de las fronteras -incluso las planetarias- y amplía la amenaza inicial al revelar que no solo la Tierra enfrenta el peligro de extinción.El filme convierte la ciencia en motor narrativo: cada obstáculo es un rompecabezas que el protagonista resuelve con ingenio y experimentación, transformándola en una fuente de tensión, humor y esperanza. Además de protagonizar el filme, Gosling participó como productor tras seis años ligado a la adaptación. Ryan Gosling ha destacado el mensaje optimista de la historia. Según explicó, la película recuerda que los seres humanos “son capaces de hacer cosas increíbles” y anima a “no tener miedo al futuro”, pues con perseverancia y empatía “los milagros son posibles”.El actor también señaló el impacto personal que tuvo el material original. “Me conmovió profundamente el punto de vista de Andy”. Añadió que la obra propone mirar hacia adelante desde la curiosidad y no desde el temor. “Nos ofrece la posibilidad de apartarnos del miedo y, quizá, de sentir curiosidad, diciéndonos que el futuro no es necesariamente algo a lo que haya que temer, sino más bien algo que tenemos que descubrir”.Esa dimensión emocional fue determinante para aceptar el papel. “Me tocó de una forma muy personal y tuve la sensación de que era algo que quería crear para mis hijos y, espero, para su generación”, afirmó.“Proyecto Fin del Mundo” mezcla ciencia ficción con comedia dramática, permitiendo que Gosling explore su faceta cómica sin abandonar el tono reflexivo. El resultado es una propuesta que combina espectáculo visual con una narrativa centrada en la empatía y la cooperación.La película ha llegado a las salas con altas expectativas. En el sitio especializado Rotten Tomatoes registra una calificación de 95 sobre 100 por parte de la crítica y 98 sobre 100 del público, cifras que reflejan la recepción positiva inicial.Además de competir dentro del terreno de las grandes superproducciones, el actor ha defendido la experiencia cinematográfica tradicional como parte esencial del proyecto. “A estas alturas de mi vida, si tengo que hacer películas, quiero que sean películas que valga la pena ver en los cines”, declaró durante un encuentro con la prensa en París.Visualmente ambiciosa y conceptualmente reflexiva, la cinta propone una mirada optimista dentro de un subgénero habitualmente dominado por el desastre y el pesimismo. “Proyecto Fin del Mundo” puede verse en formatos IMAX, Macro XE, 4DX, Dolby Atmos y ScreenX. CT