El Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) sigue apostando por el documental musical a través de Son de Cine In-Edit, una sección que propone un acercamiento profundo a las historias humanas que existen detrás de los escenarios, los discos y la fama.Desde hace casi dos décadas, este apartado se ha consolidado como un espacio especializado dentro del festival, dedicado a explorar el vínculo entre el lenguaje cinematográfico y la experiencia musical. En colaboración con el festival barcelonés In-Edit -referente internacional del documental musical- la selección presenta propuestas iberoamericanas e internacionales que revelan perspectivas poco conocidas sobre la creación artística.En entrevista con EL INFORMADOR, Joel Torres, coordinador general de la sección, explica que el objetivo principal es ampliar la mirada del público hacia distintas expresiones sonoras y culturales.“Son de Cine In-Edit es una sección del Festival Internacional de Cine en Guadalajara donde mostramos documentales musicales y presentamos, desde la curaduría, diferentes expresiones musicales. Aunque tenemos una base muy fuerte en el cine iberoamericano, también incluimos propuestas europeas y norteamericanas para que el público conozca distintas historias de la música”, señala.La sección cumple 18 años dentro del FICG y ha evolucionado desde sus primeras ediciones, cuando la curaduría estaba encabezada por figuras vinculadas directamente con la música. Hoy, la alianza con In-Edit Barcelona -festival especializado en este género desde hace más de veinte años- ha permitido ampliar su alcance y consolidar una programación diversa.“Es una amalgama interesante entre lo que nosotros queremos mostrar y la experiencia de un festival dedicado exclusivamente al documental musical. La idea es acercar al público a relatos que normalmente no llegan a las salas comerciales”, agrega Torres. Entre las propuestas de esta edición destaca “Agridulce”, dirigida por Frank Pavich, un documental que sigue la vida de jóvenes cuya identidad y emociones encuentran refugio en la bachata. Para el coordinador, se trata de una obra especialmente conmovedora.“A mí me emociona mucho porque es una historia muy humana. Los niños se identifican con la bachata y a través de esa música expresan lo que viven. Son historias conmovedoras; la música acompaña sus vidas y se convierte en el hilo conductor del documental”.La película combina momentos luminosos con experiencias difíciles, mostrando cómo la música puede convertirse en un espacio de resistencia emocional y construcción personal.Otra de las apuestas es “Nova ’78”, documental que recupera material perdido de un festival literario contracultural realizado en Nueva York en 1978. Las grabaciones, halladas décadas después por un familiar del realizador original, dieron origen a una coproducción entre Inglaterra y Portugal dirigida por Rodrigo Areinas y Aaron Broockner.El filme rescata un momento histórico marcado por la efervescencia artística y el surgimiento del movimiento punk, además de contar con un elemento singular: el audio del evento fue grabado por Jim Jarmusch y aparecen figuras como Frank Zappa.“Era una época de una contracultura muy interesante. Este documental muestra qué sucedió realmente en ese festival y se convierte en un legado importante para la música”, comenta Torres.Cabe señalar que para Torres, uno de los valores centrales de esta sección radica en la posibilidad de ver estas historias en pantalla grande, algo cada vez menos frecuente fuera de festivales.“Muchas de estas películas no llegan al circuito comercial. El festival ofrece una oportunidad única para verlas con gente que comparte el mismo interés y poder conversar después de la función”, finaliza. Una de las novedades de este año es la inclusión de series documentales dentro de la sección. Entre ellas se encuentra “Rosana: Mejor vivir sin miedo”, dirigida por la propia Rosana Arbelo junto a Javier Palolo, donde la cantante reflexiona sobre tres décadas de trayectoria y las razones que la mantienen activa más allá del éxito comercial.A esta propuesta se suma “Cuando nadie me ve”, centrada en Alejandro Sanz, un retrato sobre los cambios creativos y personales que han marcado su carrera.“Ambas series muestran cómo los artistas evolucionan, cómo cambia su inspiración y cómo adaptan su vida al paso del tiempo. Creemos que pueden conectar mucho con el público”, afirma el coordinador.El recorrido musical continúa con “Los mejores años de nuestra vida”, documental dedicado a la banda española Hombres G, particularmente cercana al público tapatío. La cinta inicia con un repaso aparentemente convencional por sus primeros éxitos, pero pronto revela una faceta menos conocida: la separación del grupo y las emociones que atravesaron sus integrantes.“El documental se vuelve distinto cuando hablan del momento en que David Summers decide seguir como solista y cómo todos lo vivieron. El fan descubre una parte que no conocía: el vacío que sintieron y el proceso que los llevó a reunirse nuevamente”. Además de la sección principal, Son de Cine In-Edit dialoga con otros títulos musicales presentes en el FICG. Entre ellos destaca “Flores para Antonio”, incluido en la competencia de largometraje iberoamericano documental, donde Alba Flores reconstruye la vida y legado artístico de su padre, Antonio Flores.La película, ganadora del Premio Goya al mejor documental, funciona también como un viaje personal de reconciliación entre la hija y la memoria musical del artista.A ello se suma una biopic sobre Michael Jackson presentada dentro de las galas a beneficio, funciones especiales cuyo ingreso se destina a causas sociales a través de la Fundación Universidad de Guadalajara. Las funciones de Son de Cine In-Edit están abiertas al público general. Los interesados pueden consultar la programación y adquirir boletos a través del sitio oficial del festival, donde ya se encuentra disponible el calendario completo.“Los precios son muy accesibles y toda la venta está en línea. En el caso de las galas a beneficio el costo es mayor porque lo recaudado se destina directamente a fundaciones apoyadas por la Fundación UDG”, explica Torres. CT