Lunes, 13 de Abril 2026

Un idioma llamado tap

Gaëtan Farnier con Sabor-Life is Rhythm a Guadalajara, un espectáculo donde la danza, la música en vivo y la improvisación construyen un lenguaje común que conecta culturas y emociones

Por: El Informador

La agrupación promete una presentación energética en suelo tapatío. CORTESÍA

La agrupación promete una presentación energética en suelo tapatío. CORTESÍA

La conversación con Gaëtan Farnier ocurre a unos días de que pise el escenario en Guadalajara. Desde Francia le toma la llamada a EL INFORMADOR y expresa su emoción de  reencontrarse con un público que, asegura, lo ha hecho sentirse en casa. “La verdad que estamos muy contentos y muy agradecidos de poder estar aquí y presentarnos en Guadalajara. Tenemos muchísimas, muchísimas ganas”, dejando ver el tono cercano que también define al espectáculo Sabor-Life is Rhythm, programado el próximo 16 de abril en el Conjunto Santander.

La propuesta se construye como una experiencia escénica donde el tap, también llamado claqué, dialoga con la música en vivo, el humor y una noción clave: el sabor. “El sabor básicamente representa la cultura, representa la gente, representa la conexión. Que estemos en la calle o en el escenario o con el público o con amigos, que nada cambie… el sabor siempre estará aquí y en vuestra vida”.

Esa filosofía atraviesa todo el proyecto, impulsado por el director Iván Bouchain, quien buscó recuperar el espíritu integral del jazz de mediados del siglo XX. Farnier lo describe como un regreso a una época en la que los artistas lo hacían todo: “cantaban, bailaban y tocaban la música”. La intención, explica, es retomar esa tradición y trasladarla al presente desde una mirada contemporánea y multicultural. No es casual que el elenco esté conformado por artistas de distintos países, unidos por una misma disciplina.

El espectáculo propone así un recorrido que va desde los orígenes del tap hasta sus expresiones actuales. En ese trayecto, la compañía busca ser fiel a la raíz del género sin dejar de reinventarlo. Farnier reconoce que el imaginario popular suele asociar el claqué con figuras del cine musical clásico, pero subraya que su historia es más amplia y profunda. “Intentamos lo más posible, con la mayor sinceridad, representar esta cultura, pero con nuestra sociedad actual”, afirma. En ese cruce aparecen influencias diversas que enriquecen la puesta en escena.

Uno de los rasgos distintivos de Sabor-Life is Rhythm es su carácter vivo. Aunque existe una estructura coreográfica precisa, la improvisación juega un papel fundamental. “Improvisamos muchísimo. Tenemos mucho espacio con coreografías… pero también tenemos mucho espacio donde improvisamos un montón”. Esa apertura convierte cada función en una experiencia irrepetible. “Cada show es único y muy diferente”, añade, enfatizando que incluso quien repite la experiencia encontrará nuevas sorpresas.

La relación con el público es otro de los ejes centrales pues buscar una comprensión técnica del tap, la intención es generar una conexión emocional. “Lo más importante es que podamos compartir lo que nosotros sentimos...invitar a la gente a sentir lo mismo u otra cosa, pero en todo caso que sientan algo positivo”.

Esa cercanía se traduce también en el humor que atraviesa la puesta en escena. Farnier señala que no se trata de un accesorio, sino de una extensión natural de quienes integran la compañía. “En la vida real somos así”, comenta. “Este show intentamos que sea súper honesto de quién somos en la vida real y de quién somos en el escenario”. La autenticidad, entonces, se convierte en uno de los motores del montaje.

Sobre el escenario, la alineación para esta presentación estará integrada por cinco artistas, entre músicos y bailarines, aunque el proyecto completo contempla a más integrantes. La diversidad de trayectorias y nacionalidades representa  un punto de encuentro. “Todos hablamos idiomas diferentes, pero al fin y al cabo todos nos entendemos por el tap”. En ese sentido, el claqué funciona como un lenguaje común que trasciende fronteras. “Nuestra pasión nos conecta”, remata.

Exposición de fuerza

El despliegue físico que exige el espectáculo es notable, sin embargo, el desgaste se equilibra con el disfrute. “Nos encanta tanto lo que hacemos que damos todo lo que tenemos en el escenario”, dice. La energía que proyectan es resultado de un entrenamiento constante, pero también de una entrega total durante cada función.

En su experiencia, el público juega un papel determinante en la dinámica del espectáculo, y las diferencias culturales se hacen evidentes en la forma de interactuar. Sobre México, Farnier dice: “siempre me he sentido muy bienvenido”. Destaca la disposición de los asistentes para involucrarse, reaccionar y establecer un diálogo con los artistas. “Aquí siempre me he notado como en casa”, afirma, contrastando con las variaciones que ha observado en Europa, donde la respuesta puede ser distinta, aunque igualmente valiosa.

Sembrarán conocimiento

La visita a Guadalajara no se limita a la presentación escénica. La compañía ofrecerá un taller de tap los días 14 y 15 de abril, dirigido a bailarines con formación avanzada, así como la charla “El sabor del tap”, el mismo 16 de abril por la tarde. Farnier subraya que ambas actividades buscan abrir el conocimiento de esta disciplina a públicos diversos. “No pasa nada si uno no conoce nada, al contrario, todo el mundo es muy bienvenido”.

CT

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