Viernes, 27 de Mayo 2022

Marilyn Monroe y Billy Wilder: una comezón que no cesa

"La Comezón del Séptimo Año" es el nombre de la película donde se mostró una de las escenas más icónicas del mundo

Por: El Informador

Participa. Visita la página www.guanajuatofilmfestival.com para descubrir más de la dinámica. Especial

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Para algunas películas, su legado o grado de influencia en la tradición fílmica -o más allá- puede determinarse por diversos factores; en poquísimos casos, el impacto es tan definitivo que una sola imagen, una mínima secuencia, quedará grabada en la mente de sus espectadores y el imaginario social por siempre, tal es el caso de “La comezón del séptimo año” (The Seven Year Itch, 1955), comedia dirigida por Billy Wilder y protagonizada por una actriz rubia que, a partir de entonces, inmortalizaría las alcantarillas bajo sus pies: Marilyn Monroe.

La cinta, para la cual Wilder escribió también el guion, se basa en la obra teatral homónima de George Axelrod (estrenada en Broadway en 1952); curiosamente, el protagonista masculino en la película (Tom Ewell) fue quien actuó en el montaje. La trama refiere a un empleado de una editorial que, con su esposa e hijo de vacaciones, descubre a una mujer (Monroe) que renta un departamento sobre el suyo; asimismo, al leer un libro donde el autor propone que los hombres sostienen una relación extramarital durante su séptimo año de casados, a partir de ese momento se desatan una serie de fantasías y malentendidos en los que se sustenta el ácido e ingenioso humor de esta comedia.

Director legendario

Nacido en Polonia pero de nacionalidad austriaco-estadounidense, Samuel Wilder (1906-2002), que después se haría llamar Billy, fue un cineasta y guionista que hoy día es venerado mundialmente. Más allá de sus seis premios Oscar, de sus guiones para Ninotchka (1939), de Ernst Lubitsch, o Double Indemnity (Perdición, 1944), que coescribió con Raymond Chandler sobre una novela de James M. Cain, lo cierto es que Wilder solidifica su trono de inmortal con “El crepúsculo de los dioses” (1950), “Una Eva y dos Adanes” (1959) y “El apartamento” (1960).

Aunque filmó algunos dramas y abordó la sátira política, el sello distintivo de Wilder (o el que más acusan sus biógrafos) es su habilidad para crear o desarrollar personajes cuya ambigüedad les brinda solidez y capacidad para la paradoja o la ironía; una escena emblemática como la de Marilyn y su falda sobre la alcantarilla -por citar sólo una- no se concibe sin el “toque” conciliador del director que dota a los detalles sencillos de cargas simbólicas fuertes.

La rubia mítica

Quizá fue “La comezón del séptimo año” la película que ayudó a definir de forma concluyente el tipo de roles con que se asoció siempre a Marilyn Monroe. La actriz, a quien Wilder describió como un infierno que “merecía la pena”, siempre tuvo una personalidad más compleja de lo que asume el público tras sus papeles más conocidos.

Fue su belleza natural la que permitió a Monroe pasar de una modelo con trabajos esporádicos a ser un verdadero “símbolo sexual” que se proyecta por sobre su carrera fílmica; si en los cincuenta se consolida con “Niágara” (1953), “Cómo atrapar a un millonario” (1953) y “Los caballeros las prefieren rubias” (1953), son las cintas con Wilder las que aprovechan su potencial erótico al máximo.

Tras una serie de infortunados matrimonios, relaciones complicadas con personajes del mundo del espectáculo, la política o los deportes, Marilyn Monroe acabaría cometiendo suicidio en 1962, no sin dejar un legado cinematográfico que trasciende la narrativa de tabloide con la que se le juzga, frecuentemente. Después de todo, su imagen es ya imperecedera (y tal vez una prueba de ello es la célebre frase de Billy Wilder: “se escriben más libros acerca de Marilyn que sobre la Segunda Guerra Mundial”).

La dinámica a seguir

Ahora, para tomar parte activamente en el programa, el GIFF convoca a los interesados a escribir una crítica sobre la película a analizar; Arturo Garibay revisará los escritos enviados y comentará las tres más sobresalientes durante la transmisión. Para participar, debe enviarse el texto en Word (mínimo 1 cuartilla, máximo 2) e incluir nombre del autor, cuenta de Twitter y su e-mail, y hay que enviarlos al correo prensa@guanajuatofilmfestival.com, con el asunto “Salón de la Crítica”.

Las críticas ya se reciben y seguirán abiertas hasta el jueves 27 de enero a las 15:00 horas. Los autores seleccionados podrán estar presentes en la transmisión para interactuar con el crítico invitado y formarán parte de El Taller de la Crítica, el espacio de formación de nuevos críticos en una serie de talleres impartidos por destacados especialistas que el GIFF realiza cada año. El texto más sobresaliente será publicada en el sitio giff.mx.

Una gran oportunidad

En este contexto, el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF) anunció su edición 27 de El Salón de la Crítica, el espacio virtual donde los cinéfilos y aspirantes a críticos de cine se reúnen cada mes para conversar, discutir y analizar una película junto a reconocidos periodistas y especialistas del medio fílmico, para disfrute del público aficionado.

Así, la transmisión del programa se realizará el lunes 31 de enero próximo a través del Facebook oficial del GIFF, a partir de las 19:00 horas; y la película que se revisará es justamente La comezón del séptimo año (1955), de Billy Wilder, y el crítico anfitrión será Arturo Garibay, periodista cinematográfico que ha sido editor, colaborador y reportero en festivales y medios como TopCinema, EL INFORMADOR, Gente Bien, Quiero TV o Canal 44 de UDGTV.

MQ
 

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