Los campos de caña en la Zona Valles de Jalisco mantienen su apariencia productiva, pero esa imagen contrasta con la crisis que enfrenta el sector. La caída en el precio del azúcar, junto con el incremento en los costos de producción, ha encendido alertas entre los productores, de quienes dependen más de 10 mil familias en esta región.La actual zafra, que comenzó en diciembre y concluirá en la primera semana de mayo, no dejará buenos resultados económicos. Los cañeros anticipan que recibirán menos ingresos que el año pasado, lo que agrava la situación financiera de quienes dependen de esta actividad.Víctor Manuel Ramírez Padilla explicó que la disminución en el precio del azúcar ha sido determinante. Señaló que hace dos años la tonelada se vendía en alrededor de 21 mil 500 pesos, mientras que actualmente se comercializa en 15 mil 500 pesos. Esto representa una reducción cercana al 25 por ciento en la utilidad neta de los productores. Además, advirtió que el panorama es más complicado este año debido a que los precios son incluso más bajos que los del ciclo anterior.El esquema de pago también influye en la presión económica que enfrentan los cañeros. El ingreso se entrega en tres partes: un primer pago al mes de haber cortado la caña, un segundo al finalizar la zafra y el finiquito entre septiembre y octubre. Este sistema implica que los productores deben sostener sus gastos durante varios meses antes de recibir el total de sus ingresos. Ramírez Padilla detalló que el cálculo del pago se basa en una fórmula que toma como referencia el precio del azúcar y el rendimiento de cada ingenio. Por ello, cualquier variación en estos factores impacta directamente en lo que reciben los productores.La caída en los precios también está relacionada con el aumento en la superficie sembrada. Ante el desplome en el precio del agave, varios productores optaron por volver a cultivar caña, lo que incrementó la oferta. A esto se suma una disminución en el consumo nacional y la existencia de excedentes de azúcar a nivel mundial, lo que ha colocado al sector en una situación compleja. En este contexto, los apoyos del Gobierno resultan insuficientes para cubrir las necesidades. Actualmente, el Gobierno federal otorga 7 mil 200 pesos por tonelada y media tonelada de fertilizantes. Sin embargo, los productores consideran que estos apoyos no compensan las pérdidas derivadas de los bajos precios.Ramírez Padilla señaló que, aunque los apoyos son bien recibidos, lo que realmente permitiría mejorar la situación es fortalecer el precio del azúcar y frenar las importaciones de alta fructosa. Afirmó que, con mejores condiciones de mercado, los productores no dependerían de subsidios.Por su parte, un diputado local de Morena reconoció que los problemas no sólo afectan a los cañeros, sino también a productores de maíz y agave. Indicó que, aunque existen apoyos y se han entregado máquinas y equipo por parte del Gobierno del Estado, los recursos no alcanzan para atender a todos los sectores.El legislador también expresó preocupación porque, mientras el precio del azúcar disminuye, no ocurre lo mismo con productos como pan y dulces, lo que refleja un desequilibrio en la cadena de valor.Finalmente, se subrayó la necesidad de que el Gobierno federal regule las importaciones de otros edulcorantes. Consideró que esta medida permitiría respaldar de manera directa a los agricultores que dependen de esta actividad para sostener a sus familias y contribuir a la producción de alimentos en Jalisco. CT