México se ha convertido en el epicentro del futbol, y la afición ha tomado al país como el referente para vivir una experiencia completa de la Copa del Mundo y también de la cultura nacional. Ese fue el caso de Lukas y Till, dos suizos que llegaron este martes al Fan Fest de Guadalajara para seguir al conjunto helvético en su partido contra Colombia.Los europeos, cotizados por la afición presente, que les pidió fotos durante el medio tiempo, llegaron hace dos semanas a la Perla Tapatía gracias a un amigo en común que vive en la ciudad y han quedado fascinados con la calidez y cordialidad de los jaliscienses, llevándose una gran primera impresión de México.“Venimos de visita y es impresionante; en ningún país nos han tratado así. La gente te habla por curiosidad y son muy amables. No te hablan para sacarte dinero, como en otros países; aquí todos son muy amables, la verdad”, comentaron los extranjeros. El dúo, que habla un español excelente y fluido, estaba listo para apoyar a su nación en medio de un público mayoritariamente colombiano o volcado hacia los cafetaleros en el Centro Histórico. A pesar de que eran sus rivales en la cancha, el país sudamericano guarda un lugar importante para este par, pues fue ahí donde aprendieron a hablar español.“Lo aprendimos en Colombia; sí se siente raro. Entonces, hoy claro que estoy con Suiza, pero igual no me duele tanto si es Colombia; mientras eliminen a Argentina, ya va bien”, bromeó Lukas, dejando ver su oposición deportiva a la albiceleste.Durante su estadía de varios días, también han aprovechado para conocer Aguascalientes gracias a otro amigo, así como visitar La Minerva, Chapultepec y otros sitios populares de la metrópoli por su ambiente, que, aceptaron, es mucho mejor que el de su país. Además, comentaron qué es lo que más les ha gustado.“La gente y la comida, obvio. La birria me encantó, los tacos, un clásico, y también la torta ahogada; me acordé mucho de la francesinha de Portugal, la verdad”, platicó Till.Lukas y Till llegaron a México con las expectativas de convivir con amigos y sentir la fiebre de la Copa del Mundo, y se irán con eso, pero también con un poco de México en el corazón y los recuerdos de lo que se siente vivir un Mundial en Guadalajara, al lado de su gente.SV