En el corazón del Centro de Alto Rendimiento (CAR), la competencia por la portería de la Selección Mexicana ha tomado un matiz de resiliencia y hermandad. Carlos Acevedo, el guardameta de Santos Laguna, compareció ante los medios con una sonrisa que refleja no solo su regreso al Tricolor, sino la convicción de quien sabe que cada entrenamiento es, en realidad, su propia prueba final.Con la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el horizonte y una baraja de porteros que incluye a Raúl Rangel (Chivas), Óscar García (León) y el inminente llamado de Guillermo Ochoa (AEL Limassol), Acevedo tiene claro que la jerarquía se escribe con sudor. "Busco ser el uno; en nuestra cabeza no está quién es el primero, el segundo o el tercero. Al contrario, ser seleccionado nacional es lo mejor para nosotros. Nuestra oportunidad es el entrenamiento para demostrarle a Javier (Aguirre) que no nos fijamos en números", afirmó el cancerbero.La concentración actual está marcada por la ausencia de Luis Ángel Malagón debido a una lesión, un tema que Acevedo toca con sensibilidad personal. "Conozco a Luis Ángel desde que éramos muy jóvenes en Santos. Es una noticia muy triste porque, como profesional, lo que menos quieres es que un compañero se lastime. Me dolió porque me ha tocado estar en esa situación; le deseo la mejor recuperación a un gran amigo y hermano", expresó.Respecto a la figura de Guillermo Ochoa, Acevedo reconoció el peso que aporta el veterano al grupo: "Sabemos lo que representa Memo para México y para el plantel. Su experiencia, sus anécdotas y esa seguridad nos dan un respaldo vital en los entrenamientos. Estamos generando un grupo de porteros muy positivo y con una intensidad que eleva la competencia".Para Acevedo, los 30 días de preparación previa a los amistosos ante Ghana, Australia y Serbia son una vitrina definitiva. Tras superar momentos complicados en su carrera, el lagunero ve esta etapa como una recompensa. "He sido un afortunado de estar aquí. A veces, cuando creías que podías estar, no estabas, y viceversa. Hoy mis partidos son mis entrenamientos; tengo 30 días para demostrar que estoy a punto y que tengo la capacidad de defender el arco de la Selección", sentenció.Más que un encierro, el portero define la concentración larga como una oportunidad para generar vínculos: "Es una bendición estar aquí. Este tiempo juntos nos ayuda a conocer al compañero más allá del campo y crear conexiones positivas para el inicio de la Copa del Mundo".*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF