La Sultana del Norte vive una de las etapas más grises de su historia reciente. Los Rayados de Monterrey, un equipo que presume tener una de las plantillas más profundas del continente, se encuentran hoy sumergidos en una crisis de identidad, resultados y gestión que ha colmado la paciencia de su afición.A pesar de contar con una infraestructura de primer mundo, la “Pandilla” ha pasado de ser un gigante temido a un equipo que navega en la media tabla, acumulando fracasos tanto en la Liga MX como en el plano internacional.Este sábado, en el marco de la Jornada 14, Rayados visitan el Estadio Jalisco en una posición impropia de su presupuesto: el decimotercer puesto, con apenas 14 unidades. Monterrey llega en una etapa de mediocridad absoluta, acumulando derrotas que han herido el orgullo de Nuevo León.Para los rojinegros del Atlas, que marchan séptimos con 18 puntos, este partido no es solo un compromiso más; es la oportunidad de oro para utilizar a este Monterrey “herido” como trampolín. Una victoria de los Zorros a costa de los regiomontanos prácticamente sellaría su aspiración a la Liguilla, hundiendo aún más a un equipo de Rayados que, hoy por hoy, es el ejemplo perfecto de cómo el dinero no puede comprar la jerarquía ni el éxito deportivo.En los últimos tres años, el banquillo del Estadio BBVA ha sido una silla eléctrica. La inestabilidad comenzó con el fin de la era de Víctor Manuel Vucetich en 2023, quien, a pesar de imponer récords de puntos, no logró el título. Tras él, Fernando “Tano” Ortiz llegó con la promesa de un futbol ofensivo, pero su gestión quedó marcada por dolorosas eliminaciones en semifinales y un fracaso estrepitoso en la Leagues Cup 2024.El desfile continuó con el argentino Martín Demichelis, quien no logró conectar con el plantel, seguido por el breve y fallido paso del español Domènec Torrent. Hoy, la directiva ha apostado por un “bomberazo” institucional encabezado por el ídolo Nicolás Sánchez, quien, junto a Walter Erviti, busca recuperar una mística que parece haberse disuelto entre contratos millonarios y falta de compromiso.La gestión deportiva de José Antonio “Tato” Noriega está bajo fuego cruzado. La crítica en redes sociales es unánime: se ha invertido mucho, pero se ha fichado mal. Jugadores que llegaron con cartel de estrellas se han marchado por la puerta de atrás o permanecen en el plantel con un rendimiento paupérrimo:Incluso figuras de la talla de Sergio Canales han sido cuestionadas por no ser el factor diferencial en los partidos de eliminación directa, donde el equipo suele “congelarse”.SV