A menos de un mes de que arranque la Copa Mundial 2026, el futbol internacional se prepara para escribir un nuevo capítulo en su historia, mientras el recuerdo de las ediciones pasadas del Mundial de la FIFA sigue marcando el legado de la máxima competencia del planeta.En esta cuarta entrega contamos cómo, tras el ocaso de Diego Armando Maradona, Estados Unidos 1994 representó un punto de inflexión para el crecimiento del futbol en territorio norteamericano y para la expansión comercial del futbol a nivel global. En aquella edición, Brasil volvió a conquistar el título mundial 24 años después, recuperando la cima del balompié internacional. Sin embargo, cuatro años más tarde, la selección brasileña no pudo repetir la hazaña y cayó en la final de Francia 1998 ante el equipo comandado por Zinedine Zidane.La FIFA continuó abriendo fronteras y apostando por nuevos mercados con la celebración del primer Mundial en Asia, en Corea del Sur y Japón 2002. Ese torneo quedó marcado por el histórico pentacampeonato de Brasil, liderado por Ronaldo Nazario, quien firmó una actuación memorable para devolver a la Canarinha a lo más alto.Cuatro años después, Alemania 2006 ofreció una de las mejores Copas del Mundo en términos de organización, ambiente e infraestructura. Aunque en lo futbolístico no fue considerada la edición más brillante, dejó momentos importantes y confirmó la consolidación del torneo como uno de los mayores espectáculos deportivos del planeta.Evitar a toda costa la derrota: este podría haber sido el lema del "Mondiale" de Italia 1990, donde el buen futbol y las ideas brillaron por su ausencia, no así las amonestaciones, 164, y las tarjetas rojas, 16. Además, esta cita ostenta el triste récord de menor promedio de goles: 2.21. La mayor fiesta del futbol quedó desteñida por el conservadurismo.Por primera vez, un conjunto africano, Camerún, alcanzó los cuartos de final.Un buen ejemplo de lo que fue el Mundial llegó en la final entre Alemania Federal y Argentina, en un partido anodino que aburrió a televidentes y espectadores, en el que Andreas Brehme marcó de dudoso penal el gol de la victoria alemana en el minuto 85.Maradona lloró amargamente y Alemania, a punto de unificarse, festejaba como nunca su tercera victoria en un Mundial.El Mundial de 1994 se disputó en Estados Unidos, donde el futbol -soccer en ese país- era un deporte desconocido que apenas despertaba emociones. Brasil se coronó campeón después de vencer a Italia en la final, aunque el partido fue muy deslucido con respecto a lo que se pudo ver antes y terminó igualado 0-0. El mayor trofeo del futbol se decidió... por primera vez en una tanda de penales.El infortunio abrazó a Roberto Baggio, el héroe italiano durante toda el certamen, al fallar el penal decisivo ante un Brasil que volvía a saborear la victoria y su cuarto título mundial tras 24 años de sequía.Esta cita mundialista será recordada, asimismo, por la trágica muerte del defensa colombiano Andrés Escobar, asesinado en Medellín en un incidente presuntamente relacionado con un autogol que marcó en la derrota 2-1 frente a Estados Unidos y que supuso la eliminación de su país en la ronda inicial.Diego Armando Maradona protagonizó el escándalo.El capitán del equipo argentino, que había podido entrar en Estados Unidos gracias a un visado especial dado su pasado con las drogas, dio positivo a cinco sustancias prohibidas (efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina) tras un partido ganado contra Nigeria en la ronda inicial por 2-1.La Asociación del Futbol Argentino (AFA) lo retiró del torneo y la FIFA decidió, un mes más tarde, suspenderlo por 15 meses.Argentina sería eliminada 3-2 en octavos de final por la Rumania de Gheorghe Hagi, el "Maradona de los Cárpatos".El Mundial de Francia 1998 presentó varias novedades. La primera y más importante fue que los participantes aumentaron de 24 a 32. Además, se instauró el gol de oro a partir de octavos -el primero lo marcó el francés Laurent Blanc contra Paraguay- y, por último, se prohibieron las rejas para separar al público en las gradas del terreno de juego."¡Allez les Bleus!" fue, sin duda, la frase más escuchada durante este Mundial, ganado por unos anfitriones que, sin deslumbrar, fueron afianzándose en cada partido hasta explotar en la final ante un Brasil que todavía se pregunta qué le pasó aquel 12 de julio para encajar tres goles con tanta facilidad.Puede que las extrañas convulsiones sufridas por Ronaldo Nazario poco antes del encuentro tuvieran algo que ver, aunque los auriverdes, que partían como favoritos, no acabaron nunca de convencer en los partidos previos.En la final hubo un solo equipo y una única estrella, Zinedine Zidane, autor de dos goles de cabeza ante unos brasileños incrédulos, que vieron evaporarse su quinto título mundial.El primer Mundial asiático culminó como un cuento de hadas. Ronaldo, la estrella resucitada, marcó los dos goles de una final inédita y con peso histórico, entre Brasil y Alemania, en un torneo lleno de sorpresas. Esta final lógica no logró hacer olvidar la inesperada presencia en semifinales de dos invitados sorpresa. Por un lado, Corea del Sur, aupada por la "Marea roja" de sus hinchas, y, por otro, Turquía, cubierta de gloria en su segunda participación mundialista.En el caso de Corea del Sur, jugó a su favor el hecho de ser local. Por ejemplo, Italia se inclinó ante los asiáticos en octavos y España en cuartos, en dos partidos en que los surcoreanos contaron con actuaciones arbitrales a su favor.Por primera vez, la Mannschaft y la Seleçao se enfrentaron en un Mundial, y fue en la final. Un choque en la cumbre, dos goles de Ronaldo (8 en total) y el pentacampeonato para Brasil.Este Mundial no pasará a la historia debido a que prevaleció un juego resultadista y especulativo, en el que no destacó ningún jugador por encima del resto. Será recordado porque fue la despedida de Zinedine Zidane, aunque fuera triste y con expulsión en su último partido, tras pegar un cabezazo en el pecho en la final entre Francia e Italia a Marco Materazzi tras un provocación de éste en el minuto 110.Italia se impuso en la final a Francia en los penales después de acabar el tiempo reglamentario con empate a un gol.Ambos equipos estaban cortados por el mismo patrón. Su idea era dejar jugar el balón al contrario y esperar para sorprenderlo en un contragolpe o en un error.Pero los errores fueron pocos y la suerte se decidió en los penales, como en 1994.Esa búsqueda de resultados hizo que se marcaran apenas 147 goles en 64 partidos, con una de las peores medias de la historia (2.3 por partido).Las caídas de Brasil y Argentina en cuartos de final hizo que hubiera cuatro equipo europeos en semifinales, algo que no ocurría desde 1982.Se echó en falta el nacimiento de una joven promesa.Se esperaba a Lionel Messi, pero el entrenador albiceleste José Pekerman lo dejó casi sin jugar.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF