A casi un año de haber asumido la dirección de la Casa Museo López Portillo y del Museo Panteón de Belén, Mayra Huerta hace una pausa para mirar hacia atrás y, al mismo tiempo, anunciar para EL INFORMADOR, que en los próximos días quedará al frente únicamente del Museo Panteón, recinto que -asegura- requiere una atención específica y una ruta propia.La directora adelantó que el proceso ya está en marcha. La transición, explica, busca que cada espacio tenga un vocacionamiento definido. “La idea es que pueda tener una dirección específica y sí una atención particular de este museo que tiene necesidades muy, muy específicas que ya no se vinculan 100% con las del Museo Panteón”, puntualiza sobre la Casa Museo.La experiencia de coordinar ambos recintos no fue sencilla. “Fue complejo porque justo aunque comparten ambas colecciones y acervos históricos, patrimoniales, son muy diferentes sus naturalezas”, reconoce Huerta. Durante estos meses, el trabajo se sostuvo en el respaldo de los equipos internos. “Tengo un equipo afortunadamente muy chido. Ambos museos lo que tienen es personal que está enamoradísimo de sus museos”, afirma. Ese compromiso, añade, fue clave para mantener la conservación, la programación y la atención al público.En la Casa Museo López Portillo se encontró con un público consolidado, especialmente en torno a la música. “Hay ya un público muy afianzado vinculado a la música, que eso es muy lindo también. La sala de música está llena siempre y tenemos ya recitales agendados hasta mediados de año al menos y llegan solos”, comenta. A la par, detectó visitantes ocasionales que descubrían el recinto casi por azar, al transitar por la zona.El contraste con el Museo Panteón de Belén es notorio. Ahí predomina el turismo nacional y, en menor medida, el local e internacional. “Sobre todo es gente que iba a conocer las leyendas”, explica. Ese interés por el misterio y el llamado “turismo de terror” ha marcado durante años la identidad del lugar. Sin embargo, Huerta considera que es momento de ampliar la mirada.“Nos parece interesante, pero también queríamos contrarrestarlo y abrir posibilidades a entender el Museo Panteón como un sitio histórico patrimonial”, sostiene. Más allá de las historias de fantasmas, el recinto alberga patrimonio natural, daguerrotipos y un acervo arquitectónico relevante. Además, cuenta con una sala de arte contemporáneo que busca tender puentes con el presente. Uno de los principales retos de su nueva etapa será renovar los recorridos. “Lo que queremos es refrescar ese guion. Entendemos que son importantes las leyendas y claro que queremos respetar”, explica. No obstante, advierte que muchas narraciones arrastran imprecisiones o versiones no exactas. “Hay mucha desinformación o información manipulada en las historias de las leyendas, porque hay muchos personajes que en realidad sus historias reales son más interesantes que estas nuestras, más amarillistas que las que utilizamos”.Como parte de esta actualización, durante marzo se presentará un nuevo guion nocturno enfocado en las mujeres que yacen en el cementerio. Las funciones serán todos los días a las 20:00 horas y darán voz a figuras que han permanecido en segundo plano: primeras sufragistas, ceramistas, poetas y otras protagonistas cuya memoria ha quedado diluida.“Son historias que no siempre se cuentan, que no son las que van a buscar y que nos parece importante rescatar”, subraya. En el camposanto existen tumbas donde apenas aparece el nombre de pila de las mujeres. Sobre ellas circulan versiones que apuntan a relaciones extramaritales o a hijas no reconocidas por familias conservadoras. Frente a ello, la directora plantea una estrategia de memoria y género.“La idea es recuperar estas historias, poder poner fichas por todo el cementerio para que conozcamos estas transiciones históricas y recuperar la memoria de ellas”, explica. El programa contempla incluso ejercicios para renombrar tumbas y equilibrar el relato histórico, tradicionalmente centrado en figuras masculinas. “Intentar que la memoria de estas mujeres no se pierda dentro de las otras memorias heroicas de los hombres que esas pues las conocemos”, afirma. El Panteón de Belén, recuerda Mayra Huerta, fue el antecedente de la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres. Sin embargo, además de los personajes célebres, existen fosas comunes donde fueron enterradas personas sin recursos para adquirir un nicho particular. “Que no podamos nombrar a estas personas, sí al menos hacer ejercicios de respeto a las personas que estuvieron ahí”, propone.La labor implica dialogar con el pasado en múltiples sentidos. “Es un poco trabajar con los vivos y los muertos… ha sido una gestión muy particular porque yo no había trabajado en un contexto así”, confiesa. Aunque el recinto es antiguo -data de mediados del siglo XIX-, su historia como museo tiene apenas 15 años. Ese lapso previo dejó vacíos documentales que hoy intentan subsanar.Huerta relata que, pese a existir publicaciones con listados de personas sepultadas, los datos presentan inconsistencias. “Hay un archivo que tenemos, sin embargo no coincide el número con el nombre”. El desajuste, aparentemente mínimo, obliga a rehacer el archivo completo. “Hay que volver a hacer el archivo, incluso tener certeza de quién está en cada tumba es un trabajo. Tenemos más de tres mil personas ahí”. Mientras la transición administrativa avanza, en la Casa Museo López Portillo permanecen en marcha algunos proyectos impulsados el año pasado. Entre ellos destaca una convocatoria para trabajar con el acervo de Gabriel Flores, integrado por alrededor de 46 piezas, muchos de ellos bocetos. “Nos parece muy interesante la idea del boceto y pensar que se podía vincular a los ejercicios que eran eso, que eran un poco un juego, que eran un poco un ensayo”, detalla.De esa convocatoria se seleccionaron seis residentes. La primera residencia ya concluyó y la segunda está por iniciar. Actualmente el acervo se exhibe en la galería del recinto, con la intención de que, tras esta etapa, el programa evolucione y continúe ofreciendo espacios de investigación y producción artística. “Que artistas puedan acceder a este acervo, puedan estar trabajando con él y hacer una producción propia a través de la investigación del acervo”, finaliza. CT