Miércoles, 22 de Abril 2026

Sebastián Lelio entre el reconocimiento y el desafío de seguir filmando

En su visita a la ciudad, el director celebró el reconocimiento como un gesto que trasciende lo profesional y se instala en lo afectivo

Por: Héctor Fernando Navarro Vázquez

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. EL INFORMADOR / J. Acosta

El cineasta chileno Sebastián Lelio llegó a la Perla Tapatía para recibir el Homenaje Iberoamericano del Festival Internacional de Cine en Guadalajara con una certeza de que el cine, más que una obra individual, es un acto de encuentro. En su visita a la ciudad, el director celebró el reconocimiento como un gesto que trasciende lo profesional y se instala en lo afectivo.

“Estoy muy contento la verdad que en Chile somos muy fans de México. Quiero mucho a México. Ahora que vengo a Guadalajara por primera vez y me dan este reconocimiento, es muy emocionante”, expresó, al destacar la cercanía cultural entre ambos países.

Con 20 años de trayectoria, Lelio ha construido una filmografía que dialoga con temas sociales desde una mirada íntima. Sin embargo, al repasar su camino, el realizador evita centrarse en los logros individuales y pone el acento en las personas que han acompañado cada proyecto. “Tengo 20 años de carrera y lo más alucinante ha sido tener la suerte de conocer a personas extraordinarias en todo el camino de una película; es un ejercicio colectivo, creativo y de comunicación; es un privilegio ser parte de ello y por el encuentro con otros seres humanos”, afirmó.

Esa dimensión colectiva también define su manera de filmar. Para Lelio, dirigir implica, en buena medida, hacerse a un lado para permitir que la historia respire a través de otros. “Me ha nacido hacer un cine sobre el otro, no sobre mí: filmar es un ejercicio para sacarme del camino y hacer que acontezca algo donde uno sólo interviene para que ocurra; pero uno no tiene control de eso que procuro”, explicó, en una reflexión que sintetiza su aproximación al lenguaje cinematográfico.

El homenaje que recibió en Guadalajara cobra, en sus palabras, un valor especial ante el contexto actual. “Qué emoción, qué nervios, y más en un momento de tanta agresividad general. Que los gestos de reconocimiento, cariño, son preciosos”, dijo, aludiendo a la relevancia de estos espacios de encuentro.

Durante su paso por el festival, el director también convivió con estudiantes en una clase magistral, una experiencia que considera esencial dentro del ecosistema cinematográfico. “La disfruté mucho. Es lo mejor cuando hay estudiantes. Para mí la actitud correcta es la del estudiante. El experto no tiene nada que aprender, el estudiante siempre está abierto. Y entonces me encanta conversar con ellos”, comentó.

La conversación derivó en la relación entre Chile y México, así como en las conexiones que atraviesan a América Latina. Lelio subrayó el papel del idioma como un vínculo que trasciende fronteras. “Nos une una lengua y eso marca una pertenencia. Uno viene a México, sabe que no es su país, pero está en su familia, en su lugar cultural, a pesar de las distancias”, reflexionó. A partir de ello, insistió en la importancia de fortalecer los lazos entre las distintas cinematografías de la región.

El reconocimiento internacional le llegó con el Oscar obtenido en 2018 por Una mujer fantástica, pero Lelio evita colocar ese momento como un punto de llegada. Para él, los premios funcionan como puertas que permiten seguir avanzando. “No significa responsabilidad, pero sí quizás la posibilidad de tener más chance de seguir filmando, de que se abran puertas al siguiente proyecto… el Oscar ayudó a consolidar ese lugar de continuidad, pero nada está asegurado”, señaló.

Lejos de simplificarse, el proceso de hacer cine continúa siendo, en su experiencia, un reto constante. “Es sumamente difícil hacer cine… hacer una película que funcione es como un error en la Matrix. Es un gran desafío, algo agotador, pero eso alimenta la vida”, confesó.

Ese impulso creativo se refleja en su proyecto más reciente, La Ola, una película musical inspirada en las manifestaciones feministas en Chile en 2018. En ella, Lelio propone una mezcla poco habitual entre lo político y lo lúdico, apostando por nuevas formas de abordar temas urgentes.

“Durante esas manifestaciones yo las observé como ciudadano, pero después me nació la idea de usar ese mundo político, doloroso, con temas no resueltos, y mezclarlo con el espectáculo, la dulzura, incluso el delirio del género musical… caminar en esa delgada línea para pensar esos asuntos desde otro ángulo”, explicó ampliamente sobre el origen del proyecto.

En esa búsqueda, el director sostiene que el arte y la política no pueden separarse. “Todo se enreda: la política con el arte, y el arte con la política son inseparables… hay un 80 por ciento de política y un 20 por ciento de arte. Nuestra utopía como artistas en realidad es un problema de producción”, afirmó.

MF

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