En la ciudad de Sofía, lejos de los espacios habituales de la diplomacia cultural mexicana, un grupo de connacionales decidió levantar un lugar propio para contar su país desde la experiencia cotidiana. Un lugar de cultura y encuentro, de fraternidad, guiado por el propósito de llevar por lo alto todo lo que conforma nuestro país. Así nació Casa de México en Bulgaria, una iniciativa independiente que busca acercar la cultura mexicana a la sociedad búlgara a través de proyectos educativos, artísticos y gastronómicos.El proyecto comenzó a tomar forma hace menos de un año, en noviembre, cuando sus fundadores organizaron la inauguración coincidiendo con la celebración del Día de Muertos. Desde entonces, la fundación ha desarrollado una agenda constante que combina actividades culturales, presentaciones literarias y programas de intercambio académico. Su particularidad radica en su carácter autónomo: a diferencia de otras instituciones culturales, no depende del Gobierno mexicano ni de una representación diplomática, lo que le permite definir su rumbo y sus contenidos con libertad operativa.El director de la fundación, Ernesto Briseño, explica, en entrevista con EL INFORMADOR, que la idea surgió al identificar la ausencia de una presencia cultural mexicana en el país europeo. “Cuando llegué a vivir aquí hace cinco años, me di cuenta de que no había realmente mucha presencia de México y que había mucha desinformación, sobre todo relacionada con lo que se escucha en las noticias. Entonces pensamos que era necesario hacer algo para que la gente pudiera conocer el país desde otro lugar”, comentó. La fundación opera como un punto de encuentro donde se organizan actividades que van desde conferencias y presentaciones de libros hasta experiencias gastronómicas y proyectos educativos. La intención es mostrar distintos aspectos de la vida cultural mexicana y generar diálogo con la comunidad local. Uno de los primeros proyectos emblemáticos de este año fue la traducción al búlgaro de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, un documento histórico que se distribuirá en bibliotecas universitarias y centros académicos. La iniciativa busca facilitar el acceso al texto y promover el conocimiento de la historia jurídica mexicana en Europa del Este.“Queríamos que este documento estuviera disponible para estudiantes y académicos. Es un archivo histórico importante y también una forma de compartir la historia de México desde una perspectiva educativa”, explicó Briseño.La agenda cultural de la institución incluye también actividades literarias. Recientemente, la escritora mexicana Sofía Segovia visitó el país para presentar su novela “El murmullo de las abejas”, traducida al búlgaro. El evento reunió a lectores y estudiantes en un museo local y se complementó con una muestra de gastronomía tradicional. “Servimos comida mexicana para que la gente pudiera experimentar los sabores del país mientras escuchaba la presentación. Fue una experiencia muy significativa, porque muchos de los asistentes probaban estos platillos por primera vez”, relató el director. La comida ocupa un lugar central en la estrategia de difusión cultural de la fundación. Las actividades culinarias funcionan como una puerta de entrada a la identidad mexicana y permiten establecer vínculos inmediatos con el público. En los próximos meses, el equipo planea organizar un evento gastronómico en el que se prepararán platillos emblemáticos de la cocina jalisciense, como tortas ahogadas, birria y pozole. Para ello cuentan con la colaboración de un chef mexicano radicado en Bulgaria, formado en la tradición culinaria del país.La respuesta del público, según el director, ha sido constante y entusiasta. Las redes sociales de la fundación registran miles de interacciones cada semana, lo que confirma el interés por conocer más sobre la cultura mexicana. “La gente tiene mucha curiosidad por México. Siempre quieren saber más sobre nuestra música, nuestra historia y nuestra comida. Esa curiosidad es lo que mantiene vivo el proyecto”, señaló Briseño.En un contexto internacional donde las relaciones culturales se construyen a partir de iniciativas locales y comunitarias, Casa de México en Bulgaria se ha convertido en un punto de referencia para la difusión de la cultura mexicana en Europa del Este. Su crecimiento en pocos meses refleja el interés por generar espacios de encuentro y conocimiento entre sociedades que, a pesar de la distancia geográfica, comparten el deseo de entenderse a través de la cultura. Más allá de la programación cultural, la fundación trabaja en iniciativas que buscan fortalecer la presencia mexicana en Europa del Este. Entre ellas destaca la creación de la Biblioteca Mexicana en Bulgaria, un proyecto que aspira a reunir una colección especializada en literatura, historia y pensamiento mexicano. La biblioteca se construirá a partir de donaciones de libros y materiales académicos provenientes de instituciones culturales, universidades y particulares. El objetivo es consolidar un acervo que sirva como referencia para investigadores y estudiantes interesados en la cultura mexicana.“Queremos que las personas tengan acceso a nuestra literatura y a nuestros autores. La idea es construir una colección que represente la diversidad cultural del país”, explicó Briseño.El proyecto también contempla la promoción de productos mexicanos en el mercado europeo y la creación de alianzas con agencias de viajes para fomentar el turismo cultural hacia México. Estas iniciativas forman parte de una estrategia más amplia para fortalecer los vínculos entre ambas regiones. Para quienes impulsan la fundación, el proyecto tiene una dimensión personal y emocional. La experiencia de vivir fuera del país convierte la cultura en un elemento de identidad y de memoria.“Para mí es un sueño poder compartir nuestras tradiciones y nuestras historias en otro país. Ser mexicano es algo que llevas contigo siempre, y cuando ves que otras personas se interesan en conocer tu cultura, sientes que vale la pena todo el esfuerzo”, finalizó el director. CT