Jueves, 05 de Febrero 2026

Cuando Bach mira al siglo XXI

Bajo la dirección de Sergio Ramírez Cárdenas, el ensamble se presentará en el Conjunto Santander de Artes Escénicas el 7 de febrero

Por: El Informador

El maestro Sergio Ramírez Cárdenas, dirigirá la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba. CORTESÍA

El maestro Sergio Ramírez Cárdenas, dirigirá la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba. CORTESÍA

Con su segundo concierto de 2026, la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba traza una línea clara entre tradición, juventud y creación contemporánea. Un programa centrado en Johann Sebastian Bach, -pero concebido no como una visita al pasado-, sino como un diálogo entre épocas, estilos y lenguajes. Bajo la dirección artística del maestro Sergio Ramírez Cárdenas, la velada propone un recorrido que enlaza el Barroco alemán, el Romanticismo temprano y la creación contemporánea mexicana, todo a partir de la sonoridad de las cuerdas y el teclado.

Para Ramírez Cárdenas, el punto de partida del programa fue claro y casi inevitable. “Este concierto surge, en primer lugar, por Bach”, explica el director, en entrevista con EL INFORMADOR. “La primera pieza que se puso sobre la mesa fueron estos conciertos. Fue algo que platicamos con Cristian Romero, con el pianista, y a partir de ahí se construyó todo el programa”. Los Conciertos para piano núm. 1 y núm. 5 no solo funcionan como el núcleo musical de la noche, sino como una puerta de entrada a la comprensión de Bach como figura fundacional.

El director insiste en que la importancia de estas obras va más allá de su valor histórico. “Bach sigue siendo una referencia para todo el público, para lo que es la música de concierto. Es el padre de la música moderna, digamos, el que sienta las bases para lo que se hace después en los siglos XIX, XX y XXI”. En ese sentido, subraya que estos conciertos poseen una fuerza que sigue resultando inmediata para el oyente contemporáneo. “Son conciertos que arrasan, tienen una gran potencia, una gran energía, y eso al público le gusta muchísimo”.

La interpretación estará a cargo del pianista Cristian Romero, ganador del Segundo Concurso Nacional de Piano 2024, quien regresa ahora como solista invitado. Para Ramírez Cárdenas, su participación no responde solo al reconocimiento de un talento joven, sino a una lógica musical concreta. “Estos conciertos de Bach no se programan tanto como los de Mozart o Chaikovski, y es importantísimo que el público se acerque a este repertorio. Son obras de una riqueza musical enorme, con una escritura contrapuntística muy poderosa”.

Del barroco a la efervescente juventud 

A partir de Bach, el programa se abre hacia el siglo XIX con la “Sinfonía para cuerdas núm. 12” de Felix Mendelssohn, escrita cuando el compositor tenía apenas 14 años. El director explica que esta elección no es casual. “Es una obra de juventud. Esta sinfonía está profundamente inspirada en el lenguaje barroco, en Bach y en Händel. De hecho, es un preámbulo para escribir su primera gran sinfonía al año siguiente”. La obra permite escuchar cómo un joven Mendelssohn asimila la tradición para transformarla, tendiendo un puente natural entre épocas.

“Vimos que había una muy buena posibilidad de combinar estas obras”, señala Ramírez Cárdenas. “La sinfonía empieza con un grave, con un tiempo lento y profundo, muy característico de las sonatas y conciertos barrocos. Entonces, la combinación se da casi de manera orgánica”. Así, el programa avanza de Bach a Mendelssohn sin rupturas, como una conversación musical sostenida a través del tiempo.

El salto hacia el presente llega con “Cayendo hacia el cielo”, de la compositora mexicana Andrea Chamizo, obra escrita en 2022 para orquesta de cuerdas. Su inclusión responde tanto a una coherencia sonora como a una convicción institucional. “La orquesta ha procurado difundir la música de autoras y autores mexicanos lo más posible”, afirma el director. “Esta obra utiliza la orquesta de cuerdas de una manera muy propositiva y dialoga muy bien con el resto del repertorio”.

Ramírez Cárdenas detalla la lógica interna de la pieza: “Es una obra que va ascendiendo en sus motivos melódicos, empieza en los bajos y va subiendo hasta los violines. Termina en un ámbito muy tranquilo, muy hermoso, que nosotros describimos como un ambiente casi celestial”. De este modo, la obra contemporánea no irrumpe como contraste abrupto, sino como una prolongación expresiva del programa.

Interpretar el pasado desde el presente

El director también reflexiona sobre el proceso de curaduría musical y las decisiones interpretativas, especialmente cuando se aborda música barroca con instrumentos modernos. “Hay toda una corriente de interpretación histórica que busca entender cómo se tocaba esta música en el siglo XVIII, a partir de tratados, pinturas, escritos de la época”. Sin embargo, reconoce que en México ese movimiento no ha tenido el mismo desarrollo que en otros países.

“Nosotros tocamos con instrumentos modernos, con cuerdas de acero, y usamos la afinación temperada contemporánea”, explica. “Pero sí buscamos ciertos giros estilísticos: los tempos, las articulaciones, los acentos internos del compás. Tratamos de acercarnos lo más posible al espíritu original, a partir de las investigaciones más recientes”.

A pocos días del concierto, Ramírez Cárdenas describe el momento de los ensayos como uno de los más intensos y reveladores del proceso. “Es música que no es fácil, tiene su grado de complejidad, hay que trabajarla bastante”. El contrapunto bachiano y la precisión rítmica de la obra contemporánea exigen un trabajo minucioso que, para el director, es parte esencial del oficio.

“En los ensayos estamos parando, repitiendo, viendo detalles todo el tiempo”, señala.  Es ahí, frente al público, donde el programa cobra su sentido pleno. “Pero el momento en el que entregamos todo es el concierto, cuando ya no hay repeticiones y vamos de principio a fin con todo el espíritu y toda la música”, finalizó.

Con este concierto, la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba no solo revisita a Bach como pilar del repertorio occidental, sino que lo sitúa en una constelación más amplia, donde la tradición dialoga con la juventud romántica y la creación contemporánea mexicana. Una propuesta que, en palabras de su director, busca recordar que la música de concierto sigue siendo un territorio vivo, en permanente construcción.

El concierto se realizará el sábado 7 de febrero de 2026, a las 19:30 horas, en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, en Sala 2. Los boletos tienen un costo que va de $100 a $230 pesos, según la localidad, con descuentos del 20% para estudiantes, maestros, personas adultas mayores con credencial INAPAM y comunidad universitaria (aplicables únicamente en la taquilla). La función forma parte de la temporada 2026 de la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba y está abierta al público general.

CT

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