La academia de danza dirigida por Doris Topete fue sede de una jornada de audiciones que conectó, vía remota, a jóvenes bailarines tapatíos con una de las instituciones formativas más relevantes de la danza latina en Estados Unidos. Durante cuatro horas, alumnos de distintos niveles participaron en un proceso de evaluación observado en tiempo real por Blanca Huertas, directora de The Ballet Hispánico School en New York, quien siguió cada ejercicio a través de una transmisión por Zoom.El ejercicio formó parte de una audición privada, diseñada exclusivamente para los estudiantes de la academia. A diferencia de convocatorias abiertas, el proceso se desarrolló como una evaluación interna, centrada en el trabajo formativo que la escuela ha construido a lo largo de décadas. La presencia virtual de Huertas permitió que la revisión se realizara de manera directa y con el objetivo de identificar perfiles con posibilidades de integrarse a programas de formación en Nueva York.Al término de la audición, Huertas confirmó que otorgará becas a algunos de los jóvenes evaluados. La directora explicó que la decisión se basa en la observación integral del desempeño, más allá del nivel técnico en el que se encuentre cada alumno. En entrevista con EL INFORMADOR, compartió que la jornada le permitió conocer de primera mano el trabajo que se desarrolla en la academia tapatía.“Para mí es un placer. Yo sabía de la reputación que sigue a la maestra Doris Topete y el trabajo que ella está haciendo en el Estado de Jalisco con su escuela por mucho tiempo, que lleva muchísimos años, 55 años, y todos sus estudiantes han sido reconocidos no solamente nacionalmente sino internacionalmente. Nosotros sabemos que ella tiene todo ese talento y calidad de educación para sus estudiantes, por eso estábamos interesados en participar”, señaló.Aunque la directora no pudo estar de manera presencial, explicó que la modalidad virtual no limitó el proceso de observación. Durante cerca de cuatro horas, revisó a estudiantes de niveles iniciales y avanzados, siguiendo las indicaciones marcadas por el equipo docente de la academia. De acuerdo con Huertas, el seguimiento continuo permitió identificar patrones de formación y constancia en el trabajo diario.“Independientemente del nivel, si era primario o más adelantado, la calidad de enseñanza y el trabajo de los estudiantes y la dedicación realmente se vio destacada en todo el tiempo”, explicó. Añadió que uno de los motivos principales para establecer este tipo de vínculos es coincidir con instituciones que comparten una misma visión educativa. Durante el proceso de audición, la directora detalló que existen elementos técnicos que se identifican de inmediato, pero también otros que resultan determinantes en la selección final. Desde su experiencia, la evaluación no se limita a la ejecución de pasos o secuencias, sino a la manera en que el alumno asimila y responde a las indicaciones.“Obviamente, las cosas más prevalentes inmediatamente cuando se mira al estudiante es la facilidad, si tiene musicalidad, si tiene preparación artística. Pero algo que es muy difícil de enseñar y solamente viene por la enseñanza de sus profesores y de la escuela es la ética de trabajo. Cómo el estudiante interpreta el trabajo que se le ha dado”, explicó Huertas. Añadió que ese tipo de formación previa facilita la adaptación de los alumnos cuando ingresan a programas intensivos en el extranjero.La jornada corresponde a una primera etapa del proceso. Al tratarse de una audición privada, los resultados serán revisados nuevamente por el equipo académico de The Ballet Hispánico School. A partir de ese análisis, se definirán los apoyos que se otorgarán a los estudiantes seleccionados.“Yo tenía en mente dar cuatro becas completas y otras diez becas parciales, es decir, un total de 14 becas. Pero después de ver a los estudiantes y el trabajo que hicieron, además de ofrecer becas, pienso que también puedo ofrecer invitaciones para asistir al programa”, explicó la directora. Estas invitaciones permitirían que algunos alumnos participen en experiencias formativas.Huertas también se refirió a características que, desde su perspectiva, distinguen a los bailarines provenientes de México y de otros países de América Latina. En su experiencia, existen elementos culturales que influyen en la forma de abordar la danza y en la relación con el aprendizaje.“Definitivamente hay algo que es la interpretación de la música, cómo utilizamos la cabeza, los brazos, los pies en el sentido de la música. Todos nuestros pueblos latinos, centroamericanos y latinoamericanos llevamos una ética de trabajo que es bien distinta a la que yo veo cuando voy a otros países para evaluar para dar becas”, comentó. Señaló que, con frecuencia, identifica el origen de un estudiante por su manera de trabajar en clase.Por su parte, Doris Topete, directora de la academia anfitriona, destacó la relevancia de abrir este tipo de espacios para sus alumnos. Para la formadora, el vínculo con instituciones internacionales forma parte de un proyecto educativo que busca ampliar las posibilidades profesionales de los jóvenes bailarines.“Yo como siempre digo, el arte es un alimento al alma”, expresó. La directora explicó que en la audición participaron 35 alumnos, quienes fueron evaluados bajo los mismos criterios, independientemente de su edad o nivel. Doris Topete subrayó que la academia realiza cada año procesos internos de selección, tanto para definir a los grupos que representan a la institución en contextos nacionales e internacionales, como para detectar a estudiantes que requieren apoyos específicos. En este caso, la presencia de The Ballet Hispánico School añadió una dimensión distinta al ejercicio habitual.Al reflexionar sobre las generaciones que han pasado por la academia, la directora compartió que su vínculo con la danza es parte de una historia personal y familiar que ha marcado su trayectoria como formadora. “Mi mamá decía que desde que estaba en el vientre yo bailaba. Entonces yo he vivido para mi familia y para la danza”, recordó. Añadió que uno de los objetivos centrales de su trabajo es demostrar que los bailarines mexicanos pueden desarrollarse en cualquier escenario.Topete también hizo referencia a la diversidad social de su alumnado y a los mecanismos de apoyo que la academia mantiene activos. Explicó que una parte de los estudiantes proviene de contextos económicos complejos y que, en esos casos, la institución cubre los costos de su formación. “El 30 por ciento de los niños y jóvenes que están aquí son de muy bajos recursos. Se les paga todo, absolutamente todo”, señaló.Finalmente, al hablar de ex alumnos que han logrado proyección internacional, como Isaac Hernández, Topete afirmó que esos casos funcionan como un impulso constante para seguir formando nuevas generaciones. “Cada vez que veo uno, digo: necesito otro más”, comentó. La directora explicó que audiciones como la realizada con Blanca Huertas permiten fortalecer ese camino y ofrecer a los estudiantes oportunidades concretas de desarrollo fuera del país. Tras varios días de deliberación, los bailarines seleccionados son: Ana Sofía Maldonado, Ian Girón, Paris Girón, Andrés Tapia, Kareem Gutiérrez, Erick Camarena, Zoe Armendáriz, Gabriela Vargas, Karol Ruiz, Taide Huerta, Aldonza Castro, Sofía Munguía, Valentina Zavala y Judy Jolibois. CT