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Lunes, 22 de Octubre 2018

Una historia de amor que invita a la búsqueda de la felicidad

La novela romántica es editada por Editorial Planeta y está disponible en cadenas de librerías

Por: El Informador

La autora argentina charla sobre “La música del destino”.  FACEBOOK VIVIANA RIVERO

La autora argentina charla sobre “La música del destino”. FACEBOOK VIVIANA RIVERO

Más allá de una historia de amor, Viviana Rivero quiere hablar de la felicidad a través de la ficción con su libro “La música del destino” (Planeta), en el que se narra la historia de Melissa y Nikolai ambientada en los años 20 en París, “los años locos, porque me parecía una época muy interesante, por la bohemia y todo lo vibrante que fue esta etapa”, detalla la autora argentina en entrevista.

“El libro habla sobre 20 mujeres que eran coristas y tenían un show que funcionaba muy bien en París, pero deciden ir a América a probar suerte, ésta es una historia real. Ellas traen la obra ‘París chic’, una pieza muy diferente a lo que se acostumbraba en el continente americano. Ellas llegan y revolucionan cada teatro que pisan, llegan a Buenos Aires y también a México, y ahí sumerjo a mi personaje Melissa, una de las bailarinas; explico cómo vivían, cómo fue su introducción a la sociedad americana”.

El personaje principal femenino es la “hija de un sastre español casado con una marroquí, quien le enseña a bailar árabe y le explica que es para que le baile al marido. Ella conoce a Nikolai en París, tenían cierta amistad media tortuosa pues siempre discutían. Se dejan. Él viaja a Argentina y la encuentra en un teatro trabajando con otro nombre, se sorprende, le manda flores hasta que comienzan una relación en la que él en un principio no acepta su carrera. Él es un ruso, muy materialista, acostumbrado a los lujos…”.

Junto con estos personajes, Rivero explora el tema de la felicidad, del cual surge el propio libro: “Escribo el libro con la idea de que los momentos felices en la vida de las personas se dan pocas veces: el nacimiento de un hijo, recibirse de la carrera, comprar la primera casa… No se puede esperar tanto entre uno y estos movimientos para ser felices. Yo había estado observándome, una mañana hice lo que siempre hago: despierto, me asomo a la ventana y veo un jardín verde, bebo una taza de té, mi perro me saluda… Y pensé que era un momento feliz, y descubrí que tenía muchos momentos como éste. Somos felices y no lo notamos, así sucede con Melissa y Nikolai, ellos tienen todo para ser felices pero no lo son, no se dan cuenta que lo son”.

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