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Miércoles, 11 de Diciembre 2019

Literatura desde el vientre

“Toda una vida” regresa a las librerías en una edición jalisciense; fue publicado a mediados del año pasado por la Secretaría de Cultura

Por: Jorge Pérez

CREADORA. Martha Cerda nos habla de su mundo literario; este lunes presenta

CREADORA. Martha Cerda nos habla de su mundo literario; este lunes presenta "Toda una vida". EL INFORMADOR / A. Camacho

El Museo de la Ciudad tendrá la presentación de “Toda una vida” el día de mañana, con la inclusión de la música de Cari Ortiz quien interpretará algunos boleros referidos en la ficción: “Cada capítulo tiene el título de una canción. Queremos que sea una presentación diferente, que no sea tan solemne como suelen ser: que haya ese otro aspecto musical”, comentó la autora del libro Martha Cerda en entrevista.

“Toda una vida” es una novela breve, inserta en el género fantástico al narrar desde el vientre materno, con un feto que no nace a pesar del paso de los años. Sobre la brevedad de los capítulos, la novela breve y el punto de vista de un feto, la autora platicó:

-Fue un hallazgo, encontrar que el narrador fuera un feto. De ahí desarrollé la novela desde el vientre de la madre. Allí percibe lo que sucede afuera, y al mismo tiempo le llama la atención a la madre, para que reaccione. En la primera parte quise narrar de los años cuarenta a 1985, en el terremoto. Por fin nace el niño después de 45 años: lo veo como una metáfora del país, como que no podía nacer, estaba en una etapa indefinida. De 1985 para acá empieza el México moderno. La segunda parte de la novela está narrada por el personaje que ya nació, va en orden cronológico inverso, para que con la idea de borrar toda la historia vuelva a empezar. Es una historia de amor, pero de un amor frustrado: el hijo ya nacido lo que quiere es ver si sus padres logran unirse, como era la intención en un principio.

-En esa segunda parte entra el formato epistolar: estando fuera el niño puede ver más allá de su punto de vista desde el vientre, y redescubre la historia.

-Sí. Es una historia fantástica: le llegan las cartas no por correo, sino por el aire. La mamá está un poco perdida, un poco fuera del tiempo.

-No es tan frecuente encontrar la voz narrativa de un niño pequeño, mucho menos de un feto. Y con la característica del realismo mágico, con el paso del tiempo distendido. Recuerdo solo “Tristram Shandy” de Laurence Sterne, ¿tiene algunas otras referencias?

-Yo no había leído nada semejante. Me surgió de manera muy espontánea. Después supe que algunos autores europeos han escrito desde ese punto de vista. No sé si lo sacaron de mí novela: se publicó en Italia, en Alemania, en Noruega. Quizá lo leyeron y sacaron la idea, o no sé si sería coincidencia.

-Es representativo e importante para la narración de la novela la ubicación temporal: coincide con la época del Cine de Oro mexicano, cómo evoluciona, y cómo va un poco en decadencia el personaje. ¿Cómo es ese tipo de construcción de personajes? también pensando en la docencia (estando en la SOGEM: Escuela de Escritores).

-Yo creo mucho en el sexto sentido: la historia me va llevando. La época no la viví, es muy bonita en la historia de México. A través de mi madre la conocí, con la música, con todas esas referencias. Por eso quise que empezara allí: cada sexenio el niño intenta nacer y no puede. En cuanto a la escritura, creo que todas las novelas son distintas, hay que abordarlas de manera diferente. Doy el taller de novela, cada texto lo vamos analizando, tratando de corregirlo si tiene problemas: cada novela es diferente, no hay una regla absoluta. Creo que lo más importante es tener una idea clara de cuáles son los elementos de la novela. Cuando empezamos siempre les digo a los alumnos que hagan un esquema con el tema, la historia resumida, los personajes, el género (si es comedia, drama): teniendo eso claro les sirve como guía para empezar a escribir. Muchas veces esa guía no se sigue estrictamente, se va por otro lado: pero es una idea para aterrizar lo que quieren hacer. Es darle forma en cada capítulo. Es una manera de empezar. Otro método es empezar y dejarse llevar, más inductivo. El deductivo es en el que estructuramos más desde antes.

-Hay vasos comunicantes entre los diferentes libros de un autor, por ejemplo en “La señora Rodríguez y otros mundos” (ed. Arlequín) están los objetos, es una constante: aquí hay referencias narrativas a los objetos de la madre (como un reloj, muy simbólico).

-Aunque en “La señora Rodríguez…” la bolsa es un personaje. Pero sí hay objetos que podrían ser como fetiches, tal vez.

Alrededor de la escritura

Además de la dirección e impartición de talleres en la SOGEM: Escuela de Escritores, Martha Cerca es presidenta honoraria del PEN Guadalajara: “Lo fundé en 1994, he sido presidenta en varios periodos. Actualmente el presidente es el doctor Arnulfo Velasco. Tenemos juntas regularmente. Hemos estado trabajando, el año pasado hicimos una antología de los tres centros PEN en México: el de Guadalajara, en la Ciudad de México y en San Miguel de Allende. Propuse hacer una antología, los autores del centro de San Miguel la mayoría son estadounidenses, sus textos están en inglés. Salió apenas en noviembre del año pasado. También participamos en una antología de poesía que organiza el PEN en Francia: 10 poemas de los autores para traducirlos al francés. Incluye poemas de autores de centros PEN de toda Latinoamérica. Le propuse a la antologadora, Rocío Durán Barba, que la presentara en la FIL: les interesó y se va a presentar este año. Están reunidos 140 escritores”.

TOMA NOTA

Asiste:

Presentación de “Toda una vida” de Martha Cerda, lunes 4 de marzo, 20:00 horas en el Museo de la Ciudad (Calle Independencia, núm. 684), presentan Carolina Aranda y la autora.

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