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Miércoles, 14 de Noviembre 2018

Cultura

El Guggenheim ofreció un retrete de oro a Trump

La primera familia de EU pidió prestado ‘Paisaje con nieve’ de Van Gogh para decorar la Casa Blanca, pero le museo optó por 'una pieza más apropiada'
 

Por: El Informador

El trono del artista italiano Maurizio Cattelan en el Guggenheim. ESPECIL/Guggenheim museum

El trono del artista italiano Maurizio Cattelan en el Guggenheim. ESPECIL/Guggenheim museum

Los Kennedy tuvieron un Eugene Delacroix. Los Obama fueron por lo abstracto con Mark Rothko y Jasper Johns. Los Trump no querían ser menos y pidieron prestado “Paisaje con nieve” de Vincent Van Gogh para decorar las estancias privadas de la Casa Blanca. El Guggenheim les dio un no por respuesta y en lugar de cederle este óleo de incalculable valor, ofreció enviarle algo que su comisaria consideró que se ajustaba más a su gusto: un retrete usado de oro macizo del artista italiano Maurizio Cattelan que representa los excesos de las fortunas.

“Sentimos no poder responder a la petición original”, se puede leer en el correo electrónico que envió la curadora del museo neoyorquino Nancy Spector el pasado mes de septiembre, explicando que el Van Gogh tenía que viajar al museo en Bilbao y que tendría que quedarse a su regreso en la colección permanente. En el email, al que tuvo acceso el diario The Washington Post, respondía que esperaba que en su lugar les interesara la alternativa que le ofrecía, que calificaba de “especial”.

La obra de Cattelan se llama “América” y se exhibió durante un año en uno de los cuartos de baño públicos del museo hasta final el pasado verano. El trabajo, señala Spector, es “extremadamente valioso” y “frágil”. Por eso dice en el mensaje que desde el museo facilitarán las instrucciones para la instalación y el mantenimiento. La carta incluye una fotografía del trono, que en su día cuando estuvo expuesta se coló en las portadas de los medios locales.

Es de sobra conocida la debilidad de Trump por las decoraciones en oro. También las críticas que Spector lanzó en las redes sociales tras su elección como presidente de Estados Unidos. La redacción de la carta, de hecho, hace un juego de palabras que refleja la situación por la que atraviesa Estados Unidos desde que el magnate tomó el Despacho Oval. La Casa Blanca, aparentemente, declinó esta opción pese a la apreciación de Trump por el oro.

Debilidad por lo dorado

Cattelan, por su parte, evita comentar pese a que en el email se asegura que el artista estaría encantado de prestarlo durante un largo periodo. “Es un asunto muy delicado”, se limita a decir al Washington Post. El retrete estuvo en la quinta planta del museo para uso de los visitantes en una muestra interactiva. La crítica describió en su día la obra como una sátira a fortunas como la de Trump, que tiene instalada grifería de oro hasta en su avión privado.

El nombre de Trump retumbó como un estruendo durante toda la muestra interactiva, como indicó la comisaria en el blog del museo. Era fácil hacer la asociación con el presidente por su debilidad con el oro. La propia Spector llegó a decir que el presidente es una “torre dorada epónima”, en una clara referencia al rascacielos que hace de punta de lanza del imperio familiar en la Quinta Avenida y donde tiene su residencia, decorada con el metal precioso.

Una obra previa al escándalo

Donald Trump tiene cortinas doradas colgando en el Despacho Oval. Spector también dijo que su presidencia estaba marcada por el escándalo y definida por un “asalto deliberado” contra las libertades civiles y el cambio climático que ponen en peligro el planeta. El museo trató también de tomar distancia. En las redes sociales se acusó a la organización de tratar de llamar la atención de la prensa con una polémica facilona. 
 
El trono de oro macizo fue creado antes de que el empresario presentara su candidatura a la presidencia de Estados Unidos, aunque nunca negó que pudiera tener alguna influencia. “Estaba en el aire”, comentó en el blog del Guggenheim. Miles de personas hicieron cola para experimentar lo que este provocador artista calificó como un punto de unión entre el arte y la naturaleza. El coste del retrete se estima en un millón de dólares.

El País

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