Cápsula tripulada de Orión se separa del módulo para iniciar su caída libre en el Pacífico
El mayor motivo de escrutinio durante el descenso de Artemis II es el rendimiento de su escudo térmico de 16.5 pies el cuál sufrió daños en Artemis 1
La cápsula de la misión Artemis II completó una etapa clave de su regreso a la Tierra al separarse del módulo de servicio de Orión, aproximadamente 37 minutos antes del amerizaje previsto frente a la costa de San Diego. La maniobra marca el inicio de la reentrada atmosférica, una de las fases más críticas del viaje espacial.
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Tras una misión de diez días alrededor de la Luna, sin realizar alunizaje, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen tienen previsto descender en el océano Pacífico a las 20:07 horas del este de EU(00:07 GMT del sábado), a unas 2 mil millas náuticas (3.704 kilómetros) de la costa.
Las condiciones extremas del regreso a la Tierra
Uno de los momentos más exigentes para la NASA será la evaluación del escudo térmico de la nave, diseñado para soportar las temperaturas extremas generadas por la fricción al ingresar a la atmósfera terrestre. Durante esta fase, la cápsula puede alcanzar temperaturas cercanas a los mil 650 grados centígrados, tras estimaciones iniciales que calculaban hasta 2 mil 760 grados.
La trayectoria de retorno libre permitirá que la gravedad terrestre atraiga la nave sin necesidad de grandes ajustes de propulsión. En este proceso, la tripulación experimentará fuerzas equivalentes a cuatro veces su peso corporal, una condición habitual en misiones espaciales durante el descenso.
El amerizaje marcará el cierre de una misión considerada fundamental dentro del programa Artemis, con el que la NASA busca preparar el regreso de astronautas a la superficie lunar en los próximos años.
Al entrar en la atmósfera terrestre alcanzarán una velocidad de casi 40 mil kilómetros por hora (cerca de 24 mil 661 millas por hora), desacelerando a una tasa de hasta cuatro veces la fuerza de gravedad.
Los aportes de Artemis 1 a esta misión
El retorno en 2022 de la misión precedente, Artemis I, que no fue tripulada, fue calificado como exitoso, aunque la cápsula Orión presentó un desgaste inesperado en su escudo térmico durante la reentrada. Durante la caída de entonces se desprendieron fragmentos más grandes de lo previsto, pero aún así, protegió adecuadamente la nave y, según la NASA, no habría representado un riesgo para una tripulación.
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Con Artemis II, la NASA busca allanar el camino para una presencia permanente en la Luna como parte de un programa que prevé alunizar el 2028 dos veces y orbitar la Tierra en 2027, mientras avanza en el proyecto de construir una base en ese satélite natural.
TG