Uber y Didi tendrán puntos específicos para dejar pasaje cerca del Estadio Azteca
Se exhorta a la ciudadanía a planificar su ruta al Coloso de Santa Úrsula con anticipación, además de usar calzado cómodo para evitar contratiempos
Hoy, sábado 28 de marzo, el renovado Estadio Azteca, ahora denominado comercialmente Estadio Banorte, reabrirá sus puertas para el esperado duelo amistoso entre las selecciones de México y Portugal.
Ante este suceso deportivo, las autoridades capitalinas y la Federación Mexicana de Futbol anticipan un lleno total en las gradas, pero la verdadera prueba de fuego no ocurre en el terreno de juego, sino en las calles aledañas. La falta de planeación urbana histórica en la zona sur de la capital obligará a los organizadores a implementar medidas drásticas de movilidad, las cuales afectarán de manera directa tanto a los asistentes al encuentro como a los conductores de aplicaciones como Uber y Didi.
Debido a las acciones de vialidad que se tomarán alrededor del Coloso de Santa Úrsula, las aplicaciones de transporte privado enfrentarán un bloqueo satelital estricto que les impide acercarse al recinto deportivo, obligando a los choferes a terminar el viaje en zonas perimetrales designadas por la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Con este panorama en mente, los asistentes deberán prepararse físicamente para caminar el tramo final a través de un polígono peatonal de última milla, por lo que planificar la ruta con anticipación y usar calzado cómodo resultará una medida obligatoria para evitar contratiempos.
El mapa definitivo: Dónde terminará tu viaje en Uber o DiDi
Olvida por completo la idea de llegar hasta la puerta del estadio en la comodidad de un vehículo privado. La Secretaría de Movilidad estableció bahías exclusivas de ascenso y descenso para concentrar la operación de estos servicios y mitigar el colapso vial en las avenidas principales. Los conductores de las aplicaciones únicamente pueden dejar pasaje en cinco puntos estratégicos y alejados: Viaducto Tlalpan, RenatoLeduc, Paseo Acoxpa, Boulevard Gran Sur y Avenida del Imán.
Bajar en estas zonas significa que los aficionados enfrentan el llamado polígono de última milla. Las autoridades cerraron el paso vehicular en el perímetro cercano al inmueble, transformando las calles en rutas exclusivas para peatones y vehículos de emergencia. Quienes asisten al partido necesitan caminar desde estas bahías de transporte hasta los accesos habilitados en las puertas 3 y 8, un trayecto que exige tiempo extra, paciencia ante las multitudes y una excelente condición física.
Antecedentes: ¿Por qué el Estadio Azteca prohíbe el paso a los autos ahora?
La respuesta a este caos logístico radica en las exigencias internacionales y la profunda remodelación del recinto rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026. Durante casi dos años, el Coloso de Santa Úrsula cerró sus puertas para modernizar sus instalaciones, pero el rediseño arquitectónico sacrificó amplias áreas de estacionamiento para cumplir con los rigurosos estándares de la FIFA. Este partido amistoso funciona como un laboratorio de pruebas en tiempo real para el Gobierno de la Ciudad de México, que busca forzar una transición abrupta hacia el uso del transporte público masivo.
Para garantizar que los taxis de aplicación respeten las nuevas reglas de tránsito, los desarrolladores tecnológicos implementaron una geocerca alrededor del estadio. Este concepto técnico define un perímetro virtual basado en coordenadas GPS exactas. Cuando un usuario intenta pedir un viaje hacia el recinto, el sistema de Uber o DiDi bloquea automáticamente el destino exacto y redirige la ruta hacia las bahías autorizadas. Esta tecnología evita que los choferes burlen los cercos policiales y previene embotellamientos severos en las zonas residenciales vecinas.
Los capitalinos no presencian una estrategia nueva en la gestión de multitudes. Eventos masivos de talla internacional, como el Gran Premio de México de Fórmula 1 o los festivales musicales en el Autódromo Hermanos Rodríguez, aplican restricciones vehiculares similares desde hace varios años. Sin embargo, imponer este modelo restrictivo en un estadio de futbol con capacidad para miles de personas representa un reto mayúsculo, especialmente cuando el sistema de transporte público local, como el Metro, sufre saturaciones constantes y fallas operativas.
La movilidad en los grandes eventos deportivos de México sigue exigiendo sacrificios por parte de los ciudadanos, quienes pagan las consecuencias de una infraestructura rebasada. ¿Estás listo para enfrentar el caos vial en los próximos partidos del Mundial 2026? Descubre más análisis críticos, guías de supervivencia urbana y noticias de última hora en el portal de El Informador.
CT