Fevino celebra 12 años con edición dedicada al vino mexicano
El festival se llevará a cabo el sábado 25 de abril en el Parque Ávila Camacho, sede ideal para encuentros al aire libre
Guadalajara, ciudad amante de una buena copa de vino. De una degustación precisa y bien explicada, de una cata lenta, de un sabor frutal, agridulce, crepuscular, que se queda adherido a la lengua. La cultura del vino en México ha dejado de ser una práctica exclusiva de regiones específicas para convertirse en una experiencia cada vez más cercana a los consumidores urbanos. En Guadalajara, el interés por la vinicultura nacional se ha consolidado a través de festivales, catas y encuentros que han contribuido a formar nuevos públicos y a fortalecer el vínculo entre productores y consumidores. En ese proceso, el Festival del Vino Mexicano (Fevino) ha desempeñado un papel constante durante más de una década al posicionarse como uno de los espacios más visibles para el vino nacional en el occidente del país.
A lo largo de sus ediciones, el festival ha acompañado el crecimiento de la industria vitivinícola nacional, que en los últimos años ha diversificado sus regiones productoras y ha incrementado su presencia en mercados nacionales e internacionales. El encuentro anual en Guadalajara se ha convertido en un punto de convergencia para enólogos, sommeliers, restauranteros y aficionados que buscan conocer nuevas etiquetas, comprender los procesos de producción y dialogar directamente con quienes elaboran el vino. La edición 2026 adquiere un significado particular al celebrar el aniversario número doce del evento y reafirmar su continuidad dentro del calendario gastronómico local.
La nueva edición del festival se llevará a cabo el sábado 25 de abril de 2026 en el Parque Ávila Camacho, un espacio que ha funcionado como sede en años recientes por su capacidad para albergar encuentros al aire libre y por su ubicación dentro del área metropolitana. La jornada comenzará a las 12:00 horas, mientras que las experiencias especiales con registro previo se desarrollarán entre las 15:00 y las 17:00 horas, en un programa que combina degustaciones, actividades formativas y propuestas gastronómicas.
El festival reunirá más de 60 bodegas y enólogos provenientes de diversas zonas productoras del país, lo que permitirá a los asistentes recorrer un panorama amplio de la producción vinícola mexicana. Esta diversidad responde al crecimiento de regiones emergentes que, además de las zonas tradicionales del norte del país, han encontrado en estados como Jalisco nuevas posibilidades para el cultivo de la vid. La presencia de estos proyectos confirma la expansión territorial del vino mexicano y la consolidación de nuevos terruños en el occidente.
Dentro del evento, uno de los espacios centrales será la zona gourmet, donde restaurantes invitados presentarán propuestas culinarias diseñadas para acompañar distintas etiquetas. La oferta gastronómica se complementará con un programa de degustaciones y catas guiadas, en las que especialistas explicarán las características de cada vino, sus métodos de elaboración y las combinaciones posibles con distintos alimentos. Estas actividades buscan acercar el conocimiento técnico a un público amplio, sin perder el carácter recreativo del festival.
La programación contempla también talleres y conversatorios con productores y expertos, quienes compartirán su experiencia en torno a la vinicultura contemporánea. Uno de los momentos destacados de la jornada será la experiencia gastronómica titulada “El legado del maíz y el despertar vinícola en las tierras de Jalisco”, propuesta que busca subrayar la relación entre la cocina tradicional y el desarrollo del vino en el estado. Bajo la dirección del chef Jonathan Dávalos, el menú rinde homenaje a la milpa y a los ingredientes locales a través de una serie de platillos inspirados en la propuesta culinaria de su restaurante Decenizas. Esta actividad se realizará de 15:00 a 16:00 horas y tendrá un costo adicional de 715 pesos, ofreciendo una experiencia más especializada para quienes deseen profundizar en el maridaje entre cocina regional y vino.
El festival contará, además, con la participación de proyectos vinícolas jaliscienses que reflejan el desarrollo reciente de la industria en la entidad. Entre ellos se encuentran bodegas ubicadas en regiones como los Altos Norte y Altos Sur, la ribera del lago de Chapala y la zona de la Ciénega. Estos territorios han comenzado a posicionarse dentro del mapa vitivinícola nacional gracias a condiciones climáticas favorables y a la inversión en tecnología agrícola.
Entre los proyectos destacan Altos del Norte, Tierra de Luz, Cerca Blanca, Post Data, Finca 5 Peregrinos, LAQUS y Viñedos El Tejón, iniciativas que representan distintas etapas de desarrollo dentro del sector. Su presencia en el festival permite observar la diversidad de estilos y métodos de producción que caracterizan al vino jalisciense, desde pequeñas bodegas familiares hasta proyectos con visión comercial más amplia.
El acceso al festival está limitado a personas mayores de edad y los boletos se encuentran disponibles a través de la plataforma Boleto Móvil por un precio de $1870 pesos; incluye una serie de beneficios pensados para facilitar la experiencia de los asistentes. Entre ellos se encuentra el acceso general al recinto, una copa de degustación de la marca Riedel -considerada un estándar dentro de la industria-, así como la posibilidad de participar en catas guiadas, conversatorios y degustaciones a lo largo de la jornada.
A doce años de su primera edición, Fevino se ha convertido en un espacio donde convergen distintas dimensiones de la cultura contemporánea: la gastronomía, la producción agrícola, la hospitalidad y la convivencia social. La continuidad del festival refleja la transformación del consumo de vino en México, un fenómeno que ha pasado de ser una práctica ocasional a formar parte de la vida cotidiana de un público cada vez más amplio.
La celebración del aniversario número doce no solo marca la permanencia de un evento, sino también la consolidación de una comunidad interesada en explorar el vino mexicano desde una perspectiva cultural y gastronómica. La edición 2026 se presenta así como una oportunidad para reconocer el crecimiento de la industria nacional y para fortalecer el diálogo entre productores, especialistas y consumidores en un entorno que combina conocimiento, degustación y convivencia, con la Perla Tapatía como sede y como ciudad amante del buen vino.
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CT