Verificar la Verificación
El camión a la baja y el smog al alza en el Área Metropolitana de Guadalajara. Al igual que el número de usuarios del transporte público va en picada en los últimos seis meses, como lo reveló el Inegi esta semana y lo comenté ayer aquí, así también han disminuido los días en que quienes habitamos la metrópoli tapatía respiramos aire de buena calidad.
Las cifras oficiales de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) señalan que, excepto en 2022 y 2024, en los últimos cinco años cada vez son más los días con mala calidad del aire, lo que ha impactado en mayores índices de enfermedades respiratorias leves y graves.
Así, en 2020 tuvimos 125 días en los que respiramos aire aceptable; en 2021 se redujo a 114; en 2022 subió a 127; en 2023 bajó de nuevo a 110; en 2024 subió a 119; y el año pasado quedó en apenas 97 días con buena calidad de aire, de acuerdo con el Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca), que mide el Sistema de Monitoreo Atmosférico de Jalisco (Simaj).
Como los números del Inegi sobre el desplome de usuarios evidenciaron las deficiencias del sistema de transporte público metropolitano y pusieron en entredicho las autoevaluaciones positivas que se hacen desde instancias gubernamentales como la Secretaría del Transporte y el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan), el conteo de los días con buena calidad de aire de la propia Semadet raspa aún más su programa de verificación vehicular, severamente cuestionado esta semana por colectivos y la oposición que participa en la comisión legislativa especial que analiza este programa en el Congreso del Estado.
Lo que habrá que ponderar es que, aunque rechaza la idea de la oposición de cancelar el llamado Programa de Verificación Responsable (PVR) por las condiciones leoninas firmadas en la concesión a favor de la empresa Worldwide Environmental Products (WEP) en la pasada administración alfarista, la titular de la Semadet, Paola Bauche Petersen, está lejos de asumir el tono triunfalista y autocomplaciente de quienes desde el Gobierno evalúan el servicio del transporte público, y reconoce no haber logrado la meta de que al menos 60 por ciento del padrón vehicular cumpla y pase la prueba, para que impacte en la salud pública y en una mejora en la calidad del aire.
Pero, sin duda, habrá que verificar minuciosamente el funcionamiento del PVR, que ni con el llamado paquetazo 3x1, que se ofreció desde diciembre de 2024 en el inicio del Gobierno de Pablo Lemus para que con el canje de placas se ofreciera “gratis” la verificación y el refrendo, logró que apenas un 25 por ciento de los automovilistas registrados en el padrón vehicular cumplieran con el trámite.
Algo también urge hacer para atender los crecientes reclamos de que las no aprobaciones se deben a inspecciones visuales de los autos de modelos no recientes y no a la medición de los gases, y para transparentar cuánto se les paga a los concesionarios y el ejercicio de los recursos que, aseguran, llega al fideicomiso ambiental vía el PVR.