Ideas

Una reforma que no llega

Hablamos la semana pasada de lo rápido que se va el tiempo y, sin embargo, vivimos como si fuéramos a ser eternos. He perdido la cuenta de las veces en las que en este espacio hemos abordado el tema de la reforma judicial en nuestro estado y pasan los días y da la sensación de que queremos no hacer nada para que las cosas sigan igual, esperando que a nivel federal se dé marcha atrás a una reforma que a todas luces es un fracaso.

A nadie nos gusta que nos digan que lo que propusimos o hicimos está mal, pero la realidad grita mucho más alto que las voces aduladoras de quienes dicen que la reforma federal no estuvo tan mal. Tenemos juzgadores electos popularmente con vínculos con el narcotráfico, cuando se nos aseguró que los ciudadanos sabríamos elegir sabiamente; hemos sido testigos, porque las audiencias son públicas, de que tenemos impartidores de justicias que no conocen el proceso, antes de la reforma hubo un juez que animó a una persona a cambiar de abogado porque era evidente que no tenía los conocimientos necesarios, ¿qué podemos hacer los ciudadanos cuando ni jueces ni abogados los tienen?, y por último, tenemos personas juzgadoras que después de haber sido elegidas por elección popular han renunciado, no sólo porque resultó ser una falacia que impartir justicia podía hacerlo cualquiera, sino porque el trabajo es mucho y la remuneración poca.

Ante tales escenarios, pareciera que lo más sensato es tratar de continuar como estamos, ya lo dice la sabiduría popular, más vale malo por conocido, que bueno por conocer. Ahora bien, la incertidumbre en la que nos encontramos no da certeza a los inversionistas; hace tiempo también hablábamos de que tener una reforma judicial en condiciones daría la oportunidad a Jalisco de ser el oasis judicial a nivel nacional que de seguridad jurídica a quienes deciden apostar parte de su patrimonio en México, porque el que hoy no se legisle en el tema no garantiza que no se vaya a ser en el futuro.

A las fuerzas políticas de nuestro país parece olvidárseles que también son ciudadanos y que eventualmente, tarde o temprano, requerirán del poder judicial, y que hoy tienen en sus manos aprobar una reforma que garantice que las personas que lleguen a la boleta para ser elegidas popularmente como personas juzgadoras tengan los conocimientos y las credenciales necesarias para decidir, entre otras cosas, sobre nuestra libertad, nuestro patrimonio y nuestras relaciones personales y profesionales.

Puedo dar fe que la ciudadanía entregó al Gobernador una reforma en la que la Universidad Panamericana participó con otras Universidades y Organismos de la sociedad civil en una propuesta que garantiza que nuestro estado pueda ser referente de cómo se pueden llegar a tener personas juzgadoras, y aunque el Gobernador la hizo suya y la presentó al Congreso, ahí no ha avanzado el tema. Tú, querido lector, tendrás una mejor lectura que yo de las razones.

Hoy a nivel federal se habla de una reforma electoral, no pareciera que van a dar marcha atrás en el corto tiempo a la reforma judicial, además es año mundialista y, para bien o para mal, nos toca ser sede, no solo como país sino también como estado, que maravilloso sería que a quienes vengan por primera vez a nuestro país y descubran oportunidades de invertir, se les pueda decir que en Jalisco podrán hacerlo contando con la certeza jurídica necesaria. Y más aún, qué maravilloso sería que tú y yo tuviéramos la tranquilidad de que, en cualquier momento, cuando tengamos que acudir ante una persona juzgadora, tendrá los conocimientos y la imparcialidad necesarios.

@IsaAlvarezPenna

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