Un café en “Nuevayol”
No fue una mentada de madre pero sonó como tal. La declaración del gobernador Pablo Lemus Navarro de promocionar la tarjeta única Al estilo Jalisco como un gran servicio para la población porque con ella tanto se pagaría el pasaje de transporte público como un café en “Nuevayol” (como se pronuncia con acento de Puerto Rico), muestra una desconexión con la realidad y un estilo de gobernar más cercano a la banalidad que al trato respetuoso y empático que los gobernantes deben tener con la población que gobiernan. Aunque sea mero discurso, llegaron al cargo jurando servir al pueblo.
Aunque después de la pifia y la fuerte reacción en contra, Pablo Lemus quiso enmendar anunciando que regalaría tres boletos de avión redondo a Nueva York, la verdad es que el gobernador se equivocó a lo grande pues perdió de vista que el fondo del asunto es que la mayoría de la población usuaria del transporte público en Jalisco difícilmente puede tener ingresos suficientes para realizar un viaje a la Gran Manzana.
Este básico desconocimiento de las condiciones de dificultad económica que tiene la mayoría de la población para tener una vida digna muestra a un Pablo Lemus como un político más cercano a un junior de familia adinerada que a un servidor público empático y cercano con sus gobernados.
Los reclamos de la mayoría de la población por el aumento de 47 por ciento en el precio de la tarifa del transporte público y por el servicio deficiente que ofrece a los usuarios deberían hacer que el gobierno del estado, que encabeza Pablo Lemus, reconsiderará tanto el aumento como el entregar una tarjeta bancaria Visa a la población cuando el servicio puede y debería ser prestado directamente por las dependencias de gobierno encargadas de ello. Se ve como un mérito que se aspire a “bancarizar” a la mayoría de la población cuando una buena parte ni siquiera pidió que la incluyeran en una institución bancaria.
Otra parte del debate se centra en la propuesta que han lanzado algunos partidos y legisladores de oposición para que el transporte público sea operado directamente por el estado y con una tarifa subsidiada de modo universal.
Hablando de “Nuevayol”, justo el nuevo alcalde de esta ciudad, Zohran Mamdani ganó la elección en noviembre pasado con una propuesta de hacer asequible la Gran Manzana para sus habitantes lo que incluye un servicio de transporte público gratuito para toda la población usuaria.
Según Pablo Lemus esa es una propuesta de una “izquierda radical” y sostiene, creo que sin fundamento, que los experimentos de estatización han sido un fracaso. Quizá podría mirar un poco el modelo de desarrollo de China, gobernada por el Partido Comunista, y que ha sacado de la pobreza al 80 por ciento de su población en apenas 30 años y ha elevado el ingreso y el nivel de vida de mil 400 millones de personas en apenas unas décadas.
Y sin ir muy lejos, Pablo Lemus podría recuperar su experiencia como alcalde de Zapopan y la experiencia reciente de la alcaldesa de Guadalajara, Verónica Delgadillo, que demostró que el gobierno puede manejar mejor y con mayor eficiencia los servicios públicos, como el servicio de recolección de basura que antes estaba concesionado a una empresa privada que quedó a deber a los tapatíos.
La pifia de presumir que con la tarjeta naranja se puede usar para pagar un café en “Nuevayol” debería utilizarse para dos cosas: para reflexionar y hasta ofrecer disculpas a la sociedad por el grado de desconexión del Gobierno con su población gobernada y, segundo, para reconsiderar el aumento de la tarifa y tomar en serio la propuesta de “izquierda radical” de estatizar el transporte para que verdaderamente sea público y no un negocio de empresarios del transporte asociados a políticos de distintos partidos que se han beneficiado del negocio de transportar a la población de la zona metropolitana de Guadalajara y de Jalisco.
Una mejora radical del servicio de transporte y bajar sustancialmente la tarifa, sería una medida muy importante para mejorar la calidad de vida de millones de personas, no un café en “Nuevayol”.