Trump, derrotado en Irán
Si algo resume la situación de la guerra en Medio Oriente, con el ataque sorpresivo de los ejércitos de Israel y Estados Unidos desde el pasado 28 de febrero, es el fracaso del presidente Donald Trump en cumplir los supuestos objetivos del ataque. Ni se consiguió un cambio de régimen, ni se diezmó la capacidad de respuesta con misiles y drones, ni se liquidó a la armada iraní, como se pretendía. Y mucho menos Irán está dispuesto a entregar su material de uranio enriquecido y tampoco aceptará renunciar a su programa nuclear. Tampoco lograron que la sociedad civil iraní se levantara en contra de su Gobierno y, por el contrario, se ha despertado una ola nacionalista en muchos sectores de la sociedad persa.
Después de nueve semanas de guerra, los analistas y expertos coinciden cada vez más en que los gobiernos del criminal de guerra israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente Donald Trump subestimaron la capacidad de respuesta militar de la República Islámica.
Recientemente, el diario The Washington Post publicó un reportaje basado en análisis de imágenes satelitales que revelan que Irán habría causado un nivel de daño mucho mayor contra instalaciones militares de Estados Unidos en Medio Oriente del que es reconocido públicamente por el Pentágono. El análisis del Post identificó al menos 228 estructuras o piezas de equipamiento militar dañadas o destruidas en bases utilizadas por las fuerzas estadounidenses en al menos quince bases militares emplazadas en los países del Golfo.
“Entre los sitios afectados aparecen instalaciones en Kuwait, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania e Irak. Más de la mitad de los daños revisados por el medio se concentraron en el cuartel general de la Quinta Flota de EE.UU. en Bahrein y en tres bases ubicadas en Kuwait: Base Aérea Ali Al Salem, Camp Arifjan y Camp Buehring. Camp Arifjan funciona como sede regional del Ejército de EE.UU. en la zona” (The Washington Post, 7 mayo 2026).
Días antes, la cadena CNN publicó una investigación que elevó a 16 el número de bases militares estadounidenses dañadas, según un reporte de Tamara Qiblawi. “Una investigación de CNN encontró evidencia de una destrucción sin precedentes. Al menos 16 bases militares fueron dañadas en ocho países, eso representa la mayoría de las posiciones militares de EE.UU. en la región. Algunas de ellas son prácticamente inutilizables”. Además de aeronaves costosas, como un Boeing E-3 Sentry que desempeñaba tareas cruciales de vigilancia, los ataques de Irán alcanzaron también equipos críticos de comunicación y sistemas de radar. Una fuente estadounidense familiarizada con las instalaciones dañadas dijo que la magnitud del golpe fue enorme en comparación con las que las fuerzas enfrentaron en Irak y Afganistán. Según el Pentágono, EE.UU. evacuó a 90 por ciento de los estadounidenses de sus posiciones en la zona” (CNN, 2 de mayo de 2026).
Además de una respuesta y daños materiales más cuantiosos de lo que imaginaron al lanzar la guerra, Estados Unidos y el mundo han debido pagar el alto costo económico, social y político que está teniendo el bloqueo iraní sobre el estrecho de Ormuz. Como ya se sabe, por ese estrecho pasa 20 por ciento del petróleo y del gas natural, además de 30 por ciento de los fertilizantes y hasta 13 por ciento de los productos químicos utilizados a nivel mundial. Además de las afectaciones económicas al resto del mundo, en sí mismo se ha creado una crisis humanitaria al estar varados mil 500 buques y cerca de 20 mil marinos que los tripulan, según informó la Organización Marítima Internacional (OMI) el día de ayer.
Aunque Trump ha declarado ganada varias veces la guerra, lo cierto es que está lejos de someter o hacer rendir al régimen iraní. Por el contrario, la fuerte respuesta militar y el reacomodo geopolítico que esta guerra ha causado (con fuertes divisiones entre Trump y otros dirigentes europeos y el alineamiento de Irán con China y Rusia), hacen que la salida se vea más favorable para el gobierno persa.
Además, la guerra lanzada por Trump (presionado por Netanyahu) se ha vuelto impopular en Estados Unidos, donde 60 por ciento la rechaza, en buena medida por su alto costo (25 mil millones de dólares) y porque ha impactado la economía de los estadounidenses con fuertes alzas en combustibles y alimentos. Quien mejor describió lo que ocurre para Estados Unidos en Medio Oriente fue el canciller alemán, Friedrich Merz, quien dijo que los estadounidenses habían sido humillados por Trump, lo que desató la furia del mandatario estadounidense.