Sábado, 09 de Mayo 2026

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Borren la última semana de la Presidenta

Por: Erika Loyo Beristán

Borren la última semana de la Presidenta

Borren la última semana de la Presidenta

“Si ellos no van a hacer el trabajo, lo haremos nosotros”, palabras de Donald Trump con relación a combatir el narcotráfico, como organizaciones terroristas en nuestro país. Esta sí es una crisis de Estado, y no es menor. Nadie puede negar que el Estado mexicano está capturado por el narco y que su invaluable negocio es la impunidad. El sistema político está tomado por la criminalidad con la que cotidianamente convivimos incluso desde el orden social. Estamos enfrentando una de las peores crisis de nuestra historia, un país con llamados narcopolíticos que han ido, de poco en poco, entregando nuestro territorio a la criminalidad. La negligencia de la cuarta transformación ha sido inaudita, pero la participación de todos los partidos y del sistema político entero es demencial y viene de décadas atrás. La amenaza de Trump no es solo contra la Presidenta, sino contra todo el país y es muy grave.

La peor semana de la Presidenta Sheinbaum, sin duda, fue esta semana que recién concluye. Alguien debería pedir que todas las mañaneras de esta semana desaparecieran de la nube por arte de magia. Una Presidenta que, ante la crisis del gobernador con licencia Rocha Moya y Estados Unidos, se ve desencajada, enojada, histriónica, burlona y poco estratégica. Una mandataria que prefiere gesticular y sentar sus posicionamientos a partir de llamados al nacionalismo, no de una instrucción firme de investigar con las instituciones de nuestro país.

Esta fue la semana en la que más cantidad de veces ha repetido la palabra “pruebas” (64 veces en siete días): necesitamos pruebas, dónde están las pruebas, no nos dan pruebas, buscaremos las pruebas. Y hasta dice de forma paulatina: pru-e-bas. Idealmente, la justicia mexicana tendría que juzgar a Rocha y los otros diez señalados por Estados Unidos; eso, si fuera posible confiar en la justicia mexicana. La teatralidad de la Presidenta de esta semana fue terrible. Iniciar proceso e investigación contra Rocha Moya es lo que permitiría construir pruebas.

A nadie le gusta estar en una dicotomía: hago lo que me pidan los estadounidenses desde una visión de entreguismo, o lo dejo en casa preservando el control de mi territorio, del cual tampoco tengo control. Y las dudas son legítimas, porque nadie confía en la justicia nacional, porque su reforma judicial fue una buena broma y porque tampoco quieren corregir el rumbo.

Por si fuera poco, el miércoles pasado la Presidencia tuvo que hacer control de daños invitando al famoso grupo coreano BTS a visitar Palacio Nacional y saludar a miles de fans desde un balcón de Estado (profundamente simbólico desde la visión del poder). ¿En serio, Presidenta, decidió reunirse primero con un grupo musical exitoso, antes que con los colectivos de personas y madres buscadoras de personas desaparecidas? Pero peor, ¿en serio, Presidenta, decide priorizar a un grupo musical antes que diseñar una política pública que de verdad atienda el tema de la desaparición?

La Presidenta decidió minimizar la crisis política del país, hablar de la soberanía y de la no injerencia en nuestro país, antes que articular acciones de justicia que, más allá de su partido, la lleven a posicionarse como una verdadera jefa de Estado. Nadie quiere a una Presidenta agachada o sumisa, pero tampoco la queremos anclada en la banalidad y la victimización.

La actuación histriónica de la Presidenta nos hizo saber que le es difícil desenredar la madeja del cochinero que tiene la clase política de este país, no solo de Morena sino de todos los partidos. Entregar o no a Rocha Moya no es el dilema; el verdadero conflicto es entregar o articular la justicia nacional para todos y todas quienes han estado entregando el territorio al control criminal, por acción o por omisión.

Quizá el extremo histrionismo de la Presidenta esta semana nos pueda traer consecuencias a todos y todas. Nadie quiere al Gobierno estadounidense accionando en territorio nacional, pero tampoco queremos que la nación siga ocultando la verdad, encubriendo y protegiendo a los criminales desde el poder, porque nadie, ningún político de ningún partido, se exime de haber entregado parte de su territorio a la criminalidad. No sé cómo, pero alguien debería borrar de la memoria y la nube de datos las mañaneras de la última semana, porque mostraron el lado menos estratégico de nuestra mandataria ante los acosos incesantes de Estados Unidos.

ierika.loyo@udg.mx

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