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Sheinbaum se opone a “romper la piñata”

Hoy llega a México Markwayne Mullin, director del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), tal y como lo confirmó la Presidenta Claudia Sheinbaum después de la última conversación telefónica con Donald Trump. Es, aparentemente, para darle seguimiento a los asuntos de seguridad binacional; sin embargo, en medio de lo cotidiano de estas reuniones, está el asunto de la petición de extradición que nuestros vecinos han hecho al Gobierno federal, en donde está involucrado el gobernador con permiso, Rubén Rocha Moya, y otros nueve empleados estatales -dos de los cuales ya se entregaron a las autoridades estadounidenses-.

Este asunto será necesariamente uno de los temas primordiales a abordar en la entrevista que la mandataria y el director del DHS sostendrán en Palacio Nacional. Quien nos visita seguramente pedirá una “actualización” de la petición y la anfitriona continuará con la argumentación de la aportación de las “pruebas”. Solamente ellos conocerán las verdaderas respuestas y los acuerdos a los que lleguen, porque el mensaje al exterior será el de siempre: que fue una reunión cordial, de intercambio de ideas y actualización de información. Que todo va como “miel sobre hojuelas”.

Sin embargo, ayer Sheinbaum -en su conferencia matutina-, a propósito de las frecuentes acusaciones desde Washington sobre la supuesta infiltración del narcotráfico en las esferas del poder y control de algunas regiones del país -y en la antesala de tan importante visitante-, envió un mensaje que contradice la petición de extradición: “A nosotros nadie nos puede acusar de hacer pactos criminales. Rompimos el pacto criminal en el 2018”, además diciéndolo con toda la intención para que lo escuche su huésped de este día -“A ti te lo digo, Juan, para que lo entiendas, Pedro”-: “No es que lleguen a decir, a ver, yo con todo respeto te voy a ayudar, no, esa es la historia de las agencias de Estados Unidos en el mundo entero, llegan a apoderarse de la casa. Llegan a decir, ahora yo mando, te voy a decir cómo tú pa’ allá, tú pa’ acá. No, eso no, nos coordinamos, acordamos, nos unimos, pero cada quien desde su casa. ¿Quién es nuestra casa? México. Y en nuestra casa manda el pueblo, no mandan otros. Entonces, el objetivo es el injerencismo, la subordinación, la decisión desde fuera de la política”.

Sheinbaum levantó la voz para decir que “México no es piñata de nadie”, en lo que se interpreta como un mensaje para su base morenista, para el “pueblo”, insistiendo en la trillada argumentación de la defensa de la “soberanía”, que solo son posicionamientos que nos muestran que la mandataria solo trata de ganar tiempo y tratar de “esconder” la realidad. Una realidad que muy pronto la va a alcanzar y ubicar, viéndose en la necesidad de “romper la piñata”.

Usted, ¿qué opina?

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