Ideas

Revés para su egolatría

Revés para un capricho, demostración de egolatría y propuesta discriminatoria, de esa podemos resumir las últimas horas de la agitada actividad del presidente Donald Trump.

El revés del capricho, es la decisión de un juez federal en Washington, que se opone a la decisión de la administración de la Casa Blanca al cierre del Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas con motivo de las obras de remodelación, además de  dictaminar que fue ilegal la decisión de la junta directiva -de la institución- de añadir el nombre del presidente Donald Trump al Centro, por lo que ordenó el retiro de su nombre de la fachada del edificio, así como del sitio web de la organización.

La demostración de egolatría, es lo que se difundió el jueves, cuando cuatro empleados y exempleados de la administración hablaron de las órdenes que se dieron al Departamento del Tesoro, para que se prepara un prototipo de un billete de $250 dólares -denominación que no existe- con la fotografía de Donald Trump, para que sea parte de la propuesta que se enviará al Congreso para su aprobación. (De aprobarse, sería la primera ocasión en que una persona viva aparece en una moneda estadounidense).

Y la propuesta discriminatoria, es la revelación que el Servicio Postal de los Estados Unidos, que está avanzando en el proyecto para limitar el voto por correo -en la última elección general (2024) 1 de cada 3 estadounidenses lo hicieron (casi 39 millones) por ese medio-, por lo que solo se enviarán boletas electorales para aquellos votantes que figuren en una lista aprobada por el gobierno federal, De llegarse a implementar la medida, seguramente se estaría excluyendo a regiones donde hay amplia mayoría de minorías o no permitiendo el acceso a ese tipo de votación en sectores tradicionalmente demócratas. 

El pasado 8 de enero, en una entrevista con el consejo editorial del periódico The New York Times, Donald Trump -hablando de aplicar el poder militar en cualquier parte del mundo-, dijo que su “poder” como comandante en jefe está limitado por “Mi propia moralidad, mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”, dejando a un lado el derecho internacional y otros controles. Sin embargo, esa filosofía -de moralidad ególatra- la aplica en todos los órdenes de la vida, para satisfacer sus caprichos, alimentar su egolatría y generar discriminación. Posturas que solo pueden ser contrarrestadas con la aplicación de las leyes, como fue el revés con el Centro Kennedy. 

Usted, ¿qué opina? 

daniel.rodriguez@dbhub.net
 

Temas

Sigue navegando