Las mujeres de Groenlandia
Groenlandia siempre se nombraba aparte en los libros que hace muchos años usábamos para aprender la geografía mundial. Los Atlas Mundi nos hacían hablar de continentes y era así como podíamos nombrar a Europa, América, Asia, África y Groenlandia; casi como si fuera separada e indescifrable.
Siempre hemos sabido muy poco sobre lo que pasa en Groenlandia, pero hoy, se ha puesto de moda a partir de las posturas del presidente de Estados Unidos quien dice, no hay nadie que tenga el título de propiedad de esa región del país, así que me lo venden, lo invado, lo tomo o me quedo con sus tierras raras. O sea, “por las buenas, o por las malas”.
Hoy sabemos que la población de Groenlandia no es mayor a las sesenta mil personas. Pero investigando, encontré algunas cosas que me parecen relevantes. Cuando le pregunté a la inteligencia artificial por las mujeres que viven en esa región, me dijo que esas mujeres “inuit que se autodenominan Kalaallit, son figuras centrales en la sociedad moderna y tradicional caracterizadas por su resiliencia y su papel importante en la vida política y profesional”, pero también me hizo referencia a su dolorosa historia de intervenciones reproductivas forzadas por parte de Dinamarca.
Así que me puse a investigar mejor, porque solo ese hecho me hizo preguntarme ¿qué hace que mujeres que habitan en regiones inhóspitas logren superar intervenciones reproductivas no consentidas y ser hoy consideradas como mujeres líderes y políticamente más activas que los hombres?
Entre los años 60 y 90, el Gobierno de Dinamarca adoptó una política de planificación familiar que implantó dispositivos intrauterinos a cerca de 4 mil 500 mujeres y niñas “inuit”, pueblo originario que conforma poco menos del 90% de la población total de esa región.
Dicha acción se realizaba fundamentalmente a niñas y menores de edad con engaños y sin consentimiento. La denuncia fue pública y escandalosa, solo cuando esas mujeres denunciaron en el año 2010 estas acciones teniendo en ese momento entre 60 y 70 años. En el año 2025, el Gobierno Danés extendió una disculpa oficial estableciendo un plan de reparación del daño para todas esas mujeres, dado que la anticoncepción forzada es considerada una grave violación de derechos humanos.
El Comité de Expertas de la CEDAW que investiga sobre las violencias y la igualdad de género, ha señalado que las mujeres de Groenlandia son profundamente resilientes porque muy a pesar de este hecho histórico y de las altas tasas de violencia de género que viven en la actualidad, superan su condición y se encaminan a encabezar espacios de liderazgo político y social en esta región.
Además de las violencias, las mujeres líderes en Groenlandia, enfrentan enormes desafíos actuales. En medio de una región en donde el clima siempre es helado, existe una tasa significativa de suicidios y migración entre los jóvenes, ya que muchos de ellos emigran a Dinamarca en busca de mejores oportunidades.
Hoy, tres de sus cinco espacios de demarcación política, están encabezados por mujeres y muchas más forman parte de las estructuras parlamentarias que también tienen presencia en Dinamarca. Pero no solo son activas en los espacios políticos y de liderazgo comunitario, sino también en los espacios educativos desde donde se preparan permanentemente, pero, sobre todo, son quienes preservan las tradiciones y cultura de sus pueblos originarios.
Quizá sean entonces, las mujeres de Groenlandia quienes podrían organizarse para enfrentar las amenazas de Estados Unidos. No la OTAN, no los hombres, sino mujeres que son más activas políticamente, más educadas y más decididas a conservar su identidad originaria y sus tradiciones. ¿Será entonces que Trump enfrente a las mujeres groenlandesas y su inusual resiliencia para defender su territorio e identidad?, la nueva historia del mundo y de esta región, está por construirse en tiempo presente.
Groenlandia, no es solo “un pedazo de hielo”, es también un cúmulo de mujeres que luchan por la preservación de su identidad y la defensa de su autonomía.