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El “TACO trade” aplaza la hecatombe

El patrón de conducta de Donald Trump, de lanzar amenazas fatales, desde la Oficina Oval o a través de sus redes sociales, y posteriormente dar marcha atrás, posponerlas o de plano no cumplirlas, se repitió ayer, al prorrogar dos semanas el ultimátum que había lanzado a Irán y que vencía ayer a las 18:00 horas hora local.

El mundo estuvo en vilo y expectante. Sobre todo, por el tono beligerante e incluso soez que utilizó el fin de semana pasado el presidente de los Estados Unidos al llamar “locos bastardos” a los iraníes y bravuconear que, si no abrían el Estrecho de Ormuz, “vivirían un infierno” y acabaría con toda su “civilización”.

Afortunadamente, minutos antes de las seis, le volvió el síndrome “TACO trade”, por sus siglas en inglés (Trump Always Chickens Out), que significan que “Trump siempre se acobarda” a la hora decisiva, como ironizó y popularizó el columnista del “Financial Times”, Robert Armstrong.

Este término, “TACO trade”, lo acuñó el periodista en mayo del año pasado en medio de la estrategia de Trump de amagar con iniciar guerras comerciales, con sus amenazas recurrentes de aplicar elevados aranceles, para luego dar marcha atrás, como ha hecho con México y otros países desde que llegó por segunda vez a la Casa Blanca.

Ahora parece llevar esa “táctica de negociación” como el propio Trump ha defendido estos cambios de postura, al terreno geopolítico, del que ni él ni su equipo parecen entender mucho. Pero por lo pronto, Trump justificó la tregua y haber suspendido los ataques ayer por los avances “detallados” en las negociaciones con Irán.

Por esta razón, lo que habrá que entender es que este aplazamiento de las acciones militares de Estados Unidos contra Irán significa sólo un respiro temporal de la tensión extrema que se vive en Medio Oriente, y que persiste el riesgo latente de una escalada en este conflicto bélico.

Serán determinante, según expertos en el tema, las negociaciones diplomáticas con la intermediación de Pakistán y China, para que la insistencia de Irán de mantener el “paso seguro” por el Estrecho de Ormuz, durante esta tregua, no vuelva a provocar reclamos de incumplimiento.

Porque es claro que el eje del conflicto es el control de esta ruta marítima clave mundial de petróleo, cuya reapertura parcial y controlada fue también un movimiento táctico de Irán ante las amenazas de Estados Unidos.

Pero es claro que Irán está dispuesto a mantener una postura de guerra y lejos de la rendición que exige Trump, por lo que la inestabilidad en la región continúa y amenaza con involucrar a nuevos actores como Siria y Turquía.

Pero ayer, el síndrome “TACO trade” pospuso la hecatombe anunciada por Trump.

jbarrera4r@gmail.com

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