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El Mundial y el blanqueamiento social

Una de las manifestaciones feministas del pasado 8 de marzo descubrió, literalmente, las mallas con tela café que cubrían todo el contorno del Parque Revolución, o Parque Rojo como es mayoritariamente conocido, y reveló que ese espacio público cerrado con el pretexto de una remodelación mayor, prácticamente no lucía cambió alguno. Al bajar las rejas que lo tapaban se descubrió un parque descuidado, con falta de césped, basura y sin mayores cambios a su arquitectura.

El Parque Rojo fue cerrado el 24 de abril de 2025 por parte del Gobierno municipal de Guadalajara con el pretexto de llevar a cabo obras de remodelación con una inversión de 23 millones de pesos que, supuestamente, se terminarían en cinco meses. Han pasado ya once meses y no se ha concretado la anunciada intervención mayor en ese parque. Lo que sí ocurrió es que se desplazó a más de mil 250 comerciantes que se ganaban la vida en ese espacio público a la vez que se afectó, al cerrarlo, el espacio de encuentro y reunión para distintos grupos sociales y de la diversidad que convergían en el Parque Rojo.

Con esto se confirmó la sospecha de los comerciantes y grupos de sociales que convivían en el Parque Rojo: más que una remodelación mayor del parque con el pretexto de llevar a cabo ahí el Fan Fest durante el Mundial de futbol de la FIFA el próximo mes de junio, el cierre tuvo como objetivo expulsar a comerciantes ambulantes, grupos sociales, colectivos que buscan a sus desaparecidos, grupos de la diversidad sexual, lavacoches e indigentes que cotidianamente daban vida al Parque Rojo. Es lo que se ha llamado “blanqueamiento social” por algunos expertos, que no es otra cosa que una medida autoritaria del gobierno para impedir que ciertos grupos habiten un espacio público que se pretende destinar para fines económicos, en este caso el supuesto turismo extranjero o nacional que podría venir a Guadalajara durante el mundial de futbol.

En mi opinión, las expectativas de las autoridades sobre el número de turistas que esperan recibir durante el Mundial de Futbol están infladas (tres millones). Pero ya sean miles o incluso millones los turistas que puedan venir al Mundial, nada de ello justifica que un negocio privado, como es el mundial que organiza la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), se utilice para blanquear la ciudad, “limpiar” de “indeseables” el primer cuadro para que no sean vistos por los miles de turistas que el gobierno espera recibir.

En el Parque Rojo no sólo se ganaban la vida cotidianamente más de mil personas, sino que era espacio de encuentro para colectivos como Hilos Tejido de la Memoria que cada sábado reunía a mujeres y estudiantes a tejer sus lienzos que simbolizan su resistencia ante la violencia en el país.

En este parque celebraban sus bailes y la vida el colectivo Kiki House of Medussa (KHOM) de la escena vloguera. Ellas en un comunicado del año pasado expresaron: “El Parque Rojo también es hogar de muchas personas en situación de calle que también fueron desplazadas (…) Esto es un problema de gentrificación, clasismo, opresión, violencia económica e intento de arquitectura hostil” (Aletse Torres en Zona Docs, 22 mayo 2025).

Por su parte, Adela Vázquez, representante de los comerciantes del Parque Rojo, declaró a Canal 44: ”Nos están dejando a la deriva: hay madres solteras, personas de la tercera edad, mamás que vienen con sus bebés, personas en sillas de ruedas, y todos dependemos de aquí. Y de la noche a la mañana, sin previo aviso, llegan y se ponen y nos cierran nuestra fuente de ingreso. Es una exclusión y una falta de respeto.

Para William, otro comerciante que se ganaba la vida vendiendo en el Parque Rojo afirmó que la acción está pensada en el turismo extranjero, pero qué pasa con quienes viven en el estado, con la vida de quienes habitan las calles todos los días. El cierre del Parque Rojo, dijo, no es un asunto menor: “Esto no es limpieza, es abandono” (Somos el Medio, 28 abril 2025).

Tanto el Gobierno federal, como el del Estado y el municipio han gasto más de mil millones de pesos para embellecer espacios públicos de la ciudad, como el Parque Rojo, las plazas de la Liberación y de la República y la Glorieta de la Minerva (con el riesgo de intervenir la Glorieta de las y los Desaparecidos), pero a costa del blanqueamiento social y el desplazamiento de personas que se ganan la vida, digna y justificadamente, en la calle. Pero al mismo tiempo están descuidando la atención de problemas esenciales que padece la sociedad, como la crisis del agua, el transporte público, la inseguridad y en particular, la crisis por desaparición de personas. Ningún mundial merece ignorar y desatender las necesidades esenciales de la sociedad.

rubenmartinmartin@gmail.com

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