El incómodo Broxel
Todos tenemos derecho a criticar, sobre todo cuando se trata del gasto público. Y es un derecho que tenemos que defender con uñas y dientes. Dicho eso, a mí lo que me llama la atención es la crítica selectiva, hasta con cierto sesgo.
Recientemente se ha posicionado un tema en la agenda pública: la Tarjeta Única Jalisco, mecanismo elegido por el gobierno del estado para que la población reciba los programas sociales, entre ellos el subsidio al transporte público. Además, según le leí hace algunos días a Luis García Sotelo, secretario de la Hacienda Pública de Jalisco, esta estrategia permitirá el acceso al sistema financiero de más de un millón de jaliscienses.
La empresa que respalda esta tarjeta, que es a su vez un instrumento financiero, se llama Broxel. Y ahí vino la ola de críticas.
Después de que esto se diera a conocer, surgieron críticas que señalaron que el gobierno de Jalisco estaba contratando a una empresa investigada a nivel federal, específicamente por la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, a raíz de la queja interpuesta por otra compañía dedicada a proporcionar vales de despensa y otros productos de ese tipo.
La crítica que no leí es que la Universidad de Guadalajara, por citar un ejemplo, también contrató a la misma empresa apenas el año pasado. También es dinero público. Es la misma empresa investigada. Pero ahí no hay críticas. ¿Cuál será el motivo?
Y no se trata solamente de la UdeG (cuánta lata con la Universidad, van a decir), sino que también hay diversos contratos recientes a nivel federal. Si usted se da una vuelta por la Plataforma Nacional de Transparencia, podrá ver que la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, entre otros entes federales, también tienen una relación contractual con Broxel. Mismo caso del Banco de México y de la Cámara de Diputados. Vaya, hasta la delegación Jalisco del Bienestar la tuvo en su momento. ¿Escuchó usted alguna crítica al respecto? Yo tampoco.
Criticar el gasto público es nuestro derecho irrenunciable y que cada quien lo use como le plazca. De acuerdo, ahí no hay discusión. Pero insisto: no deja de ser curiosa la crítica selectiva, como si tuviera otras agendas o intereses detrás.
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