¿Y ahora qué?; escenarios tras la caída de “El Mencho”
La caída de un capo generador de violencia es siempre una buena noticia; sin embargo, los escenarios imaginables para Jalisco tras la caída de “El Mencho” son poco halagüeños. La decisión del Gobierno federal de detener (y “abatir” como llaman eufemísticamente a matar en combate) al capo criminal más importante del país es al mismo tiempo liberador y aterrador; es tanto un riesgo como una gran oportunidad para el Estado.
Por supuesto que el escenario más aterrador es el de Sinaloa, una guerra prolongada entre células sin control que se disputan el poder y el territorio ante la mirada pasiva de los Gobiernos estatal y federal. Sabemos bien que “El Mencho” era el líder, pero para nada la única cabeza del negocio. Son muchos los liderazgos criminales en todo el país que dependían de Oseguera en esta especie de organización franquiciada y que tienen la capacidad de comenzar una batalla por la sucesión.
La oportunidad para Jalisco estriba en aprovechar el desconcierto y temor que se vive en estos momentos para ganar territorios, recuperar aquellos municipios donde la presencia del CNG no es tan fuerte u orgánica. Ello implica, por supuesto, haber hecho previamente la tarea de inteligencia y estar dispuestos a dar la batalla contra delincuentes, desarticular decenas de policías municipales y quizá detener a alcaldes provenientes de todos los partidos.
Un segundo escenario es que la batalla del Gobierno federal no se detenga en “El Mencho” y vayan por otros líderes regionales. Eso implica un riesgo de incremento de la violencia en diferentes puntos del Estado, y una gran oportunidad para el Gobierno de Jalisco para desarticular corredores de violencia. No hay ningún indicio de que eso vaya a ser así y por supuesto que el último en enterarse de posibles detenciones será el Gobierno de Jalisco.
Las autoridades federales no les tienen confianza, como no se la tienen a ningún gobierno Estatal. Digamos que no es personal, sino precaución lógica. Sin embargo, es al Gobierno del estado a quien le tocaría estar atento a estos indicios para aprovechar la oportunidad. Dicho de otra manera, de nada sirve lo que haga el gobierno federal si el gobierno del estado no hace su parte.
Un tercer escenario, quizá el más probable, es que tanto el Gobierno federal como el estatal, que han convertido a la estadística en un objetivo político en sí mismo, traten, de cara al Mundial, de cambiar la conversación lo más rápido posible y el mandar mensaje de que aquí no pasó nada. El dilema no es menor: la Copa Mundial de futbol está a la vuelta de la esquina y hay que meter la basura debajo del tapete lo más pronto posible para no desaprovechar la oportunidad económica.