SIAPA: el mensajero es el mensaje
El gobernador Pablo Lemus decidió tomar la crisis del SIAPA por los cuernos. No es que tuviera muchas opciones, el problema es de tal magnitud que cada día que pasara sin tomar decisiones el costo se incrementaba. Las decisiones no implicaban necesariamente el cambio de director del organismo, no en este momento, pues lo más seguro es que las cosas seguirán empeorando en materia de calidad de agua al menos hasta que logren estabilizar la planta de Tratamiento Número Uno en Miravalle y para ello falta tiempo y dinero. Sin embargo, el gobernador prefirió dar un golpe de timón y encargarle la conducción del SIAPA a alguien de su equipo. El riesgo de hacerlo en este momento es que el nuevo funcionario sufra un enorme desgaste antes de que pueda dar resultados.
El mensajero es el mensaje. Con este nombramiento el gobernador deja claro que el SIAPA le importa y que requiere de grandes obras e inversiones. Ismael Jaúregui, el nuevo director del SIAPA, es una persona de todas las confianzas del gobernador. Fue su director de obra pública en Zapopan durante el segundo trienio como alcalde y lo ha sido en el Gobierno municipal de Juan José Frangie durante los últimos años. Es y ha sido parte del equipo de Lemus durante la última década y alguien cercano a quien es hoy el secretario de Infraestructura y Obra Pública, David Zamora.
El gran error de la gestión del agua en el sexenio de Enrique Alfaro fue haber concentrado el esfuerzo en las obras, pusieron tubos por aquí y por allá, pero no entendieron, o no quisieron entender, porque nunca escucharon a nadie, el sistema completo. Jáuregui no es un experto en temas hidráulicos. Su experiencia y conocimiento es en la realización de obra pública, lo cual podemos leer como que el gobernador tiene claro el tamaño de la inversión que requiere la infraestructura hidráulica y que por ello necesita a alguien cercano para ejecutarla, pero corre el riesgo de centrarse solo en la obra.
En su discurso de aceptación del cargo, Jáuregui hizo un llamado a todos los expertos y conocedores del tema hidráulico a sumarse a la complicada tarea de recuperar a la institución. Ojalá así sea, porque el SIAPA es mucho más que tubos y plantas potabilizadoras: es una empresa de servicio (que por cierto, está quebrada) y que demanda capacidad de gestión, y atención al público; es un organismo intermunicipal, que requiere habilidades políticas para mantener interlocución con cinco alcaldes de diferentes partidos y diferentes necesidades; y, finalmente, es un organismo regido por normas sanitarias y por caprichos de la naturaleza que requieren de conocimiento técnico y experiencia. Esto es, el gran reto del nuevo director es escuchar y confiar en los que saben.