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¡Bienvenida la ayuda militar!

Apenas el martes pasado se daba a conocer que el Senado de la República autorizaba a la presidenta Claudia Sheinbaum para permitir el ingreso de 12 militares de Operaciones Especiales del Comando Norte de Estados Unidos para “capacitar” a personal castrense mexicano y seis días después, el ejército mexicano abate en Tapalpa, Jalisco, a Nemesio Oceguera Cervantes, alias “El Mencho”, el narcotraficante más buscado y peligroso del mundo, según confirmó mediante  un comunicado la Secretaría de la Defensa Nacional.

No queremos referirnos a la reacción que en varios estados provocaron los miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación -que comandaba el ahora occiso-, sobre todo al caos causado en Guadalajara, pero sí hacer referencia a la coincidencia de los “capacitadores” con la presencia logística de los militares estadounidenses en el operativo.

Es obvio decir que, desde la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia cambió la política de combatir al crimen organizado; del “cielo a la tierra” han sido los resultados -de disminución de delitos, detenciones y confiscaciones- si los comparamos con el sexenio anterior, donde los “protocolos” de “abrazos, no balazos”, nos dejó postrados en todos los sentidos ante los grupos delincuenciales.

Sheinbaum ha insistido que la intromisión directa de los militares estadounidenses en México no es posible, pero si estar abierta a la “cooperación, coordinación y respeto mutuo”. Y lo que interpretamos desde hace tiempo, en este operativo donde falleció de “El Mencho” se confirmó que hubo “intervención” directa de la milicia de nuestros vecinos, tal y como lo ratificó ayer por la tarde la misma Secretaría de la Defensa Nacional, que en su comunicado informó que “Para la ejecución de esta operación, además de los trabajos de inteligencia militar central, dentro del marco de la coordinación y cooperación bilateral con los EUA, se contó con información complementaria por parte de autoridades de ese país”.

Si para conseguir resultados eficientes en el combate a la delincuencia, como fue el caso de ayer, se requiere de la asistencia logística de la milicia estadounidense -incluso participación directa-, lo único que podemos decir es, ¡Bienvenida la ayuda militar!

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