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Mario Zagallo, el Lobo cuatro veces campeón

El pasado mes de mayo un hombre de 86 años entró a la Granja Comary, el sitio de concentración de la Selección brasileña. Su paso es lento y su piel es pálida. Camina del brazo de un acompañante.

Con una sonrisa paternal saluda a los jugadores brasileños, haciéndoles preguntas sobre su estado físico, tocándoles la cara y los brazos, como para asegurarse de su solidez.

Dirige palabras al grupo de jugadores y ese cuerpo frágil se enciende con una energía inesperada ante la mirada expectante de los futbolistas.

“Cuando estén tocando el himno nacional pueden tener la seguridad de que Zagallo estará ahí con ustedes. Vamos a ganar ese hexacampeonato”, dice hablando de sí mismo en tercera persona, apuntando con el índice, con una seguridad que hace pensar que no es la primera vez que arenga a un grupo de candidatos a ganar la Copa del Mundo.

En efecto, no es la primera vez. Mario Lobo Zagallo, quien cumple 86 años hoy, nunca ha estado lejos de los más importantes logros de la Selección brasileña.

Cuando era jugador su sobrenombre era “Formiguinha” (Hormiguita), por su entrega en la cancha y por ese cuerpo, delicado y resistente a la vez, con una cabeza un poco desproporcionada, pero llena de ideas tácticas.

Jugó para el América de Río, el Flamengo y el Botafogo y para muchos, fue el primer gran extremo táctico de la historia del futbol. Vicente Feola, el técnico del primer campeonato de Brasil en 1958 lo definió como “el jugador más inteligente que haya existido”.

Zagallo fue imprescindible en los triunfos de 1958 y 1962. Cuando el equipo atacaba, lanzaba desde la izquierda a Vavá, Pelé y Garrincha; cuando el equipo defendía, ayudaba en la contención a Didí y Zito. Eran sus transiciones las que transformaban sobre la marcha la formación de Brasil de un 4-2-4 a un 4-3-3.

Como entrenador debutó con el Botafogo, y los resultados lo llevaron a dirigir a la Selección brasileña de 1970, tal vez el mejor equipo de futbol de la historia.

Podría pensarse que un equipo que incluye a Gerson, Pelé, Rivelino y Jairzinho puede ser campeón jugando en piloto automático, pero la inteligencia táctica y el rigor de Zagallo fueron decisivos para ese triunfo. Fue uno de los primeros técnicos en usar métodos científicos para la preparación física, un factor determinante jugando en el calor del verano mexicano.

En 1994 Brasil fue campeón bajo el mando de Carlos Alberto Parreira, el preparador físico de la Canarinha en 1970. Zagallo fue incluido como “coordinador técnico”, viviendo así su cuarto campeonato del mundo.

Con el tiempo, la “Formiguinha” además de trabajadora se volvió temperamental. Su festejo de “avioncito” luego de que Brasil remontara en un amistoso ante África del Sur y su frase “ahora me van a tener que aguantar”, inmediatamente después de ganar la Copa América de 1997 se han vuelto parte del folkore del futbol brasileño.

En 1998 acarició el pentacampeonato como director técnico de Brasil, pero las convulsiones de Ronaldo y la plenitud de Zidane se interpusieron en el camino.

Como todos los brasileños, Zagallo se quedó con los deseos ver a la Canarinha ganar el hexacampeonato en Rusia 2018, pero tarde o temprano va a pasar. Porque tal como prometió hace unos meses, siempre que el himno de Brasil suene en una cancha de futbol, el Lobo estará ahí.

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