Lemus y el box de sombra
En un genial episodio de la “La Pantera Rosa”, el silencioso felino que era tan expresivo que no necesitaba diálogos sino solo un narrador que le pedía explicaciones de tanto en tanto, el protagonista decide ir al gimnasio porque le ha brotado una incómoda panza. Entre los deportes que intenta practicar está el box, pero fracasa, pues mientras se distrae con su imagen en el espejo su propia sombra lo noquea.
El alcalde de Guadalajara, Pablo Lemus, va solo rumbo a la candidatura del Gobierno del Estado. No hay nadie ni en su partido, ni en la oposición, que parezca hacerle la menor competencia. En MC no hay ninguna figura que le compita; a la sombra del gobernador Alfaro no creció nadie, todos se quedaron políticamente enanos. El estilo fuerte y controlador del gobernador no permitió que ninguno de sus secretarios del gabinete haya alcanzado una talla política de respeto. La apuesta única fue Ismael del Toro, el delfín, y con él fuera de la política el grupo tiene que aceptar que no tiene otro candidato que el alcalde de Guadalajara.
Morena tampoco tiene alguien que compita. Desarticulados, enfrentados entre sí y sin un liderazgo claro en el Estado, en el partido del presidente todos se sienten que pueden ser, pero ninguno da la talla ni genera consensos. Más aún, ninguno de los posibles candidatos presidenciales de Morena -Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal o Adán Augusto López- tiene en Jalisco alguien lo suficientemente cercano para que lo volteen a ver en una posible carta de negociación dentro del partido.
Una posible alianza PAN, PRI, PRD hacia el 2024 se enfrentaría en Jalisco a la misma situación. Entregados de antemano a las negociaciones con el alfarismo no hay un solo político de nivel que pueda representar un riesgo a la continuidad naranja. Más aún, el grupo UdeG, la única fuerza que ha hecho algo de ruido al gobernador Alfaro, se siente muy a gusto con el alcalde tapatío como para promover a otro candidato.
Sin contrincante político enfrente, Pablo Lemus batalla contra su propia imagen. La obsesión por la propia imagen de un alcalde que apapacha, se corta el pelo para donarlo a los niños con cáncer, se manda hacer una camiseta de autopropaganda y corre medios maratones lo ha metido en una campaña que no necesita, pues su aprobación está muy alta, por encima, en el municipio de Guadalajara, de la del presidente López Obrador o el gobernador Alfaro.
Quien puede golpear a Pablo Lemus en el camino a la gubernatura es su propia sombra. La imagen ya la tiene, donde cojea su proyecto es en la estructura política.
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