Lecciones forzosas
Con cuatro vueltas por competir en las calles de Bakú, Sebastian Vettel sólo necesitaba retener a Lewis Hamilton en sus espejos para mantener su liderato en el campeonato mundial de pilotos, pero al intentar buscar el liderato de la carrera se quedó sin asfalto y terminó relegado hasta la cuarta posición.
El alemán parece no haber aprendido de sus errores pilotando para la mítica, pero vulnerable escuadra italiana, que conocemos puede autodestruirse con facilidad. Habiendo competido en pista pueda empatizar con el argumento de Vettel, el piloto asegura que tenía que arriesgar después del auto insignia en su búsqueda por sobrepasar a Valtteri Bottas.
Sin embargo, no hace falta hacer una investigación en el baúl histórico para entender que en la Fórmula Uno contemporánea segundos lugares y consistencia son más efectivos que la velocidad.
El año pasado bajo el título de Gran Premio de Europa, Azerbaiyán fue el escenario donde el piloto alemán demostró su frustración. Su contacto deliberado con Lewis bajo el auto insignia fue el parteaguas en donde en piloto y escudería perdieron el campeonato.
No pretendo criticar a Sebastian, al contrario, creo que todos los que seguimos el deporte estamos ansiosos de ser testigos de más batallas sobre el asfalto, pero también debemos reconocer que un campeonato del mundo no se conquista en una curva o una carrera, la Fórmula Uno se ha convertido en una prueba de duración que pone a prueba la capacidad mental y física de los pilotos y escuderías.
Vettel no puede cometer errores tan temprano en la temporada y aprovechar la evidente ventaja que tiene su monoplaza ante los Mercedes, la escudería teutona no descansará hasta igualar a los italianos.
Creo que si Ferrari no logra convertir esta inesperada velocidad en puntos, al final del año lo lamentarán y tendrán que conformarse con un segundo lugar en ambos campeonatos mundiales.
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