Ideas

La disrupción y la escena

En mi hacer teatral, mismo que interrumpí temporalmente por armar festivales, siempre me pregunté (no es ironía, no es sarcasmo) quizá inseguridades de mi condición, por qué era necesario seguir métodos, técnicas y gustos de tus maestros o de los directores establecidos. Tuve (y aún tengo) maestros maravillosos que a veces montaban obras —según mi criterio— soporíferas, parecía que se necesitaba la “unción” del modo dramático de Aristóteles porque de manera contraria, matábamos al teatro. Por supuesto, lo único que se logra con esto es acercarse de manera nerviosa a un arte que —resuelto en su técnica— lo que ofrece es libertad.

¿Y a dónde voy con esto? Que al paso de los años y con la legimitización de la Escena Expandida como una potente puerta del arte teatral, el nivel de diálogo sube, las cerraduras se rompen y los creadores (sobre todo los jóvenes) pueden crear desde lugares transversales, sin importar sin sacralizar y a veces sin aniquilar el conflicto. Sobre esto platiqué con Ana Francis Mor en el Distrito Federal hace muy poco, ella, dedicada al cabaret pues tiene otros cuestionamientos pero puso el tema sobre la mesa, yo lo llamo la “sobre-conflictuación”, de igual manera después de asistir a ver el trabajo de Future Husband en LARVA la semana pasada, la vestuarista y actriz Elizabeth Sánchez y yo, conversábamos sobre el espectáculo dirigido por Natasha Barba: “Aves exóticas, diez acróbatas, un coro de niños y el sonido del mar”.

Un show construido de una manera en la que el espacio (LARVA) es decisivo para el logro (o la constucción creo yo) de imágenes. Esta pieza es la segunda de una trilogía que este colectivo pretende realizar acerca del tiempo. Y entonces me encuentro que el tiempo parece abordarse como una reflexión filosófica donde la música es de un gusto exquisito y la iluminación es la base. Y con ello, tienes que construir tu significado, volverte a preguntar, o no, remitirte al “ah era sobre el tiempo” o no entender nada. Sin embargo, eso precisamente es lo que me parece muy interesante además, todo lo que vimos está hecho con suma pulcritud. Y el espectador o se pierde o se vuele un ente profundamente activo. Y aquí retomo el asunto de que no sólo el abordaje del teatro desde otros puntos referentes nos permite abrir muchas puertas si no también, elevar nuestro nivel de diálogo, el del teatrero y el público. Que me va gustando mucho que esto del teatrero se vuelva el de un artista global.

Future husband  según entiendo se compone en este espectáculo por David Arellano, Alejandro Mendicuti, Janine Jop Quintero, Kenji Kishi, César Sevilla, Ana Karen García y Natasha Barba quienes trabajan  “desde la oposición”, yo lo llamo “desde la transversalidad”: Por que llegan al teatro desde otros lugares que se implican en él.

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