La Roldana y cuatro ángeles desbalagados
Ojalá pasaran cosas así más seguido: un misterio se aclaró (felizmente) en una semana, entre el 25 de junio y el 2 de julio. Sucedió en España, donde el lunes 25 saltó a los medios un artículo con el alarmante título de “Tiran a la basura cuatro valiosas obras de la Catedral de Cádiz”.* El autor, José Miguel Sánchez Peña, es conservador y restaurador emérito del Museo de la Ciudad y además fue quien se encargó en la década de 1980 de levantar el inventario de los bienes patrimoniales de la Catedral, y más tarde de restaurar, con motivo de una exposición, dos ángeles barrocos de una serie original de ocho. Por esa época, otros dos fueron regalados a la parroquia de San Paulino de la cercana población de Barbate. Los otros cuatro, muy deteriorados pero que era posible restaurar, quedaron en depósito en la Catedral, de donde desaparecieron.
Pero no se trata de ángeles cualquieras: son obras de finales del siglo XVII firmados por la célebre artista sevillana Luisa Ignacia Roldán (1652-1706), escultora de cámara de Carlos II y Felipe V, conocida como la Roldana, y cuyas obras, desde pequeñas figuras de barro cocido hasta tallas de tamaño natural, se encuentran en importantes museos e iglesias. La Roldana está entre los principales imagineros del barroco español, y las obras de la Catedral gaditana fueron uno de sus escasos encargos documentados: las talló en 1686 y representaban a ocho ángeles y varios profetas, de entre 70 y 80 centímetros de alto, de pino policromado, para el Monumento del Jueves Santo. Cuando el neoclásico se puso de moda, fueron pintados de blanco.
Sánchez Peña denunció la desaparición ante el Ministerio de Cultura, y comenzó de inmediato una febril búsqueda por parte de las autoridades eclesiásticas (que como bien se sabe suelen entender, si es que lo hacen, sólo a periodicazos).
Para el viernes 27, las esculturas de los ángeles (y un profeta y otras piezas de distintos artistas) habían aparecido y, tras ser entregadas al Obispado, quedaron el lunes 2 de julio bajo custodia de la policía. Habían estado por más de doce años en manos de dos particulares, evidentemente de buena fe, pues no buscaron hacer ningún negocio sino simplemente salvarlas (cuando menos guardándolas) de acabar en la basura.
Y el Ilustre Cabildo Catedral, en babia.
Es normal que en las grandes instituciones y en los grandes edificios históricos resulten complicados el control y la gestión de los bienes patrimoniales, que supuestamente están supervisados por autoridades civiles. Pero a veces puede resultar crucial la intervención del público, el auténtico dueño del legado cultural.
Claro que no sirve de nada cuando se combina la mala fe de las autoridades eclesiásticas y civiles, como en el “sabadazo” que aniquiló el ciprés de la catedral de Guadalajara. Y tampoco cuando ni siquiera se denuncian los hechos, como en el caso del secuestro por un particular del archivo musical de la Catedral tapatía, que no ha podido ser estudiado por los investigadores que tantos tesoros han rescatado de otras catedrales de México.
*https://www.portaldecadiz.com/cadiz-capital/34161-tiran-a-la-basura-cuatro-valiosas-obras-de-la-roldana-de-la-catedral-de-cadiz