Ideas

Narco-cárteles neoliberales

Al Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le incomoda hablar del grave problema del narcotráfico en el país. Prefiere evadirlo hablando de cualquier otra cosa: de las clases medias, por poner el ejemplo del distractor más reciente.

Eso seguramente se debe a que lejos de cumplir su promesa de pacificar el país (como en su momento lo hicieron el panista Felipe Calderón y el priista Enrique Peña Nieto sin lograrlo tampoco), su estrategia de “abrazos y no balazos” y la apuesta por la Guardia Nacional para enfrentarlos no ha dado resultados.

Prueba de ello es que los casi 90 mil homicidios que van en los 31 meses del autollamado gobierno de la cuarta transformación, son casi el triple de los que iban en ese mismo periodo en la llamada guerra contra el narco de Calderón, que tanto critica López Obrador y el doble de los que se registraron en los primeros dos años y medio de Peña Nieto. Así como no se ha parado la escalada de violencia en el país, tampoco se ha hecho algo efectivo para disminuir el poder corruptor y de fuego de las mafias.

Sin duda episodios como el del Culiacanazo´, cuando en octubre de 2019 el Presidente ordenó la liberación de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, cuando las milicias del cártel de Sinaloa doblegaron al Ejército y al Estado mexicano en un operativo fallido para su detención, y la drástica caída en el número y cantidad de droga decomisada en la 4T hacen que en las ruedas de prensa mañaneras mejor se le saque la vuelta al tema.

Antes de que ayer las matanzas registradas en los últimos días en Tamaulipas, Guanajuato y Zacatecas, donde los sicarios de los cárteles que dominan esos territorios dispararon y asesinaron a población que nada tenía que ver con las disputas por las plazas lo obligaron a hablar del problema del narco y la violencia que generan en el país, López Obrador había tenido una desafortunada referencia a los grupos delincuenciales cuando afirmó que durante la jornada electoral del 6 de junio, habían tenido un buen comportamiento. Esto pese a que como en ninguna otra elección en la historia de México se ha hablado tanto de la interferencia que tuvieron los grupos del narcotráfico en los resultados electorales en muchas regiones del territorio nacional. Están ahí las denuncias directas al respecto de candidatos de Sinaloa, y del gobernador saliente de Michoacán, Silvano Aureoles, quien tildó a Morena de narco-partido y aseguró que el cártel de Sinaloa fue determinante para que el partido del Presidente ganara todas la entidades que colindan con el Pacífico.

Lo declarado ayer por el Presidente respecto a la crisis desbordada de violencia por los grupos de la delincuencia organizada nuevamente es altamente preocupante. Ahora simple y sencillamente se lavó las manos diciendo que los cárteles del narcotráfico nacieron en el periodo neoliberal y que por eso hay aún altos índices de homicidios. En el periodo neoliberal, dijo, “había una asociación delictuosa, porque se protegía a los grupos, no había una separación entre autoridad y delincuencia, además eran dos delincuencias y se entendían bien; la delincuencia llamada organizada y la delincuencia de cuello blanco”.

Seguramente las fauces del narco volvieron a reírse de un Estado mexicano sometido, que no los combate y sólo reparte culpas ajenas sin ver las propias que, por las cifras, ya son mayores.

jbarrera4r@gmail.com
 

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