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El costoso distanciamiento AMLO-Alfaro

Ya lo adelantaba el gobernador Enrique Alfaro el martes pasado al salir de la segunda reunión que tuvo en una semana con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, y parte de sus respectivos equipos, para analizar temas clave de infraestructura, salud y seguridad para Jalisco, que el poder resolver y avanzar en estos temas “serviría para quitar tensión en la relación de la federación con el estado”.

Dijo también que pese a todas las diferencias políticas, tanto él como el Presidente tenían responsabilidades que cumplir y que proyectos como los que se pusieron en la mesa no se pueden cumplir sin el concurso y el apoyo del gobierno federal.

Por eso confió que “ya pasado el proceso electoral” se pueda “normalizar” la relación entre ambos y empiecen a llegar los acuerdos a favor de Jalisco.

Ojalá así sea, en beneficio de todos los jaliscienses, porque vaya que la accidentada y conflictiva relación que han tenido el gobernador y el Presidente desde que en 2012 rompieron su alianza como candidatos, pasando por todos los roces que tuvieron en las pasadas elecciones de 2018 y 2021, y los encontronazos que han tenido en los casi tres primeros años de sus gobiernos han rezagado muchos de los proyectos estratégicos de Jalisco al no llegar más presupuesto federal que para los programas sociales del gobierno de la autollamada cuarta transformación.

Ayer la novedad fue que el gobernador no sólo volvió a aceptar esta situación sino que le puso número, costo a esa mala relación. La calculó en al menos 30 mil millones de pesos si sumamos los mil 200 millones de pesos para rehabilitar la Red Calderón y El Salto y no volver a padecer desabasto en el próximo estiaje; los 8 mil 528 pesos para retomar la Presa El Purgatorio y su bombeo a la Zona Metropolitana; los al menos 3 mil 642 millones que faltan para concluir la controvertida presa El Zapotillo a 80 metros; los 13 mil 500 millones para la Línea 4 del Tren Ligero; y los 4 mil 200 que falta para concluir el Peribús.

Estas multimillonarias inversiones se acumularon, reconoció el gobernador, por los dos años de distanciamiento y tensión con la 4T. Por ello, no cabe duda que pasó lo que se temía cuando al arranque de su gobierno Alfaro decidió tomar la ruta de convertirse en el contrapeso más visible del Presidente cuando lo confrontaba permanentemente. Tras su encuentro con López Obrador el martes, no hubo foto como la que ayer circuló luego de recibir en Palacio Nacional al gobernador electo de Nuevo León, el también emecista Samuel García, pero el mandatario jalisciense asegura que ha encontrado a un Presidente más receptivo a las necesidades del estado. Ayer, al menos en el discurso, dijo que es momento de hacer un corte, cambiar y reestablecer la agenda de trabajo coordinado, pese a que hace unos días tras la elección del 6 de junio, Alfaro anunció que buscará ser un freno a la 4T en el 2024. Habrá que ver si eso es compatible para que la incipiente tregua que los últimos seis meses han mantenido AMLO y Alfaro se traduce ahora sí en presupuesto. Al tiempo.

jbarrera4r@gmail.com

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