Ebrard manganea para someter al ‘animal’
Hace casi dos meses -23 de abril- Marcelo Ebrard, aún entonces secretario de Relaciones Exteriores, durante una gira en Tijuana había dicho que a diferencia de las otras ‘corcholatas’ del presidente Andrés Manuel López Obrador, él no sería “un enigma” como sucesor. “Yo fui candidato en 2005 para la Ciudad de México. De los que estamos compitiendo, soy el único que ha sido sucesor de Andrés Manuel. El único que no es un enigma para él es Marcelo Ebrard; los demás son una interrogación, quién sabe qué harán, a mi ya me conoce, ya fue su sucesor”.
Sin embargo, la percepción que ‘había en el aire’ por parte de muchas personas, es que de los cuatro ‘elegidos’ de Palacio Nacional para la carrera final por la candidatura, Marcelo pudiera ser el que más se alejaría del círculo del presidente y de su influencia en caso de llegar ‘a la grande’, mientras que Claudia, Adán Augusto y Ricardo serían más viables para darle continuidad a los programas y legado a quien los designara como herederos para continuar su obra.
Y vaya sorpresa la de ayer, que ‘en su primer acto de campaña’ -aunque lo quieran disfrazar de otra manera- Ebrard dijo que de ganar la nominación de Morena y la elección presidencial, propondrá la creación de la Secretaría de la Cuarta Transformación, para darle continuidad al movimiento y lograr sus objetivos, así como nombrar a Andrés Manuel López Beltrán -segundo hijo del presidente- para que sea su titular. ‘Andy’ o el ‘Junior’ es egresado de la facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, y recientemente la agencia de noticias Latinus reveló que existe una supuesta red de empresas que han competido por contratos públicos, y se han escondido en esquemas de subcontratación, cuyos socios y directivos son sus amigos.
Bueno, pero al margen de veracidad de la acusación periodística, la ‘atinada’ decisión tomada por Ebrard lo convierte en todo un auténtico ‘charro’ de nuestra fiesta nacional, que hipotéticamente en el ‘lienzo’ político hábilmente manganea con la soga para paliar al ‘animal’ y someterlo a su discreción. Es obvio que la intención de Ebrard es que los ojos de Palacio se dirijan a él y que ante la ‘atinada’ decisión de darle continuidad a su ‘obra política’ y más que nada, de apoyarse en su vástago para asegurar el cumplimiento, la ‘encuesta’ al interior del partido lo favorezca con la inclusión de su nombre en la boleta electoral presidencial.
Pero habrá que tomar en consideración que ante tan atrevida y sorpresiva decisión de Ebrard pueden suceder dos cosas: que la habilidad en el manganeo de la soga le resulte positivo y someta ‘a la bestia’ con su venia para seguir adelante en la búsqueda de la presidencia o bien, que en caso de que falle en su intentona, que con la misma soga se la coloquen al cuello y lo llevan a su cadalso político. ¿Usted, qué opina?
daniel.rodriguez@dbhub.net