Cierre con broche de oro
Es probable el gobernador de Jalisco haya tomado la mejor decisión de su carrera: retirarse a tiempo.
Tal vez no se trate solamente, como se quiso hacer ver, de una disidencia respecto de los ideales de la diligencia nacional respecto de un frente opositor nacional, o que, como se ha rumorado entre simpatizantes de MC desde lo local, sea Dante Delgado quien desea contender por la presidencia de la República.
Tal vez, y por primera vez, Alfaro Ramírez aceptó que no le da la imagen para contender en una candidatura nacional, en vistas de que, si bien Jalisco es el hub tecnológico, el primer lugar nacional en generación de empleos y en producción agroalimentaria, la seguridad deja mucho que desear.
De poco han servido los informes felices que hablan sobre la baja de delitos en las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Como ya lo he dicho anteriormente en este estado, la baja en estas cifras no significa necesariamente que los ilícitos no ocurran, sino que no se están denunciando, también ante el hartazgo ciudadano de ver que nada pasa. Puede perder seis - ocho horas presentando su denuncia, pero la probabilidad de que su caso sea resuelto es menos de uno.
Ayer todavía el Gobierno Estatal envió un comunicado insistiendo en la baja en la incidencia delictiva en Jalisco, pero también ayer la situación de inseguridad, esa que no se mide solo en las cifras de Secretariado, le recordó a las y los jaliscienses, a las y los mexicanos, que en Jalisco el Crimen Organizado es el que manda.
Por la mañana, luego del reporte de un enfrentamiento, se tuvieron los incendios de dos vehículos en la carretera que conecta a Encarnación con San Juan de los Lagos, al menos uno de ellos bloqueaba la circulación de la vía había casquillos percutidos y de forma preliminar se supo que uno de los conductores había sido plagiado.
Por la noche, el horror: mientras se llevaba a cabo un operativo de búsqueda de personas, donde también participaban personas civiles, se dio una explosión en la zona, que afectó al menos dos vehículos de la Fiscalía Estatal y la Policía de Tlajomulco y le quitó la vida a tres elementos, dejando además a 10 personas lesionadas, entre ellas mujeres y un menor de edad.
Al momento la Fiscalía no ha informado si el ataque se perpetró con alguna granada o se trató de una mina terrestre. La opacidad ha reinado como ha ocurrido a lo largo de la administración.
Estos hechos se van sumando, semana con semana, al broche de oro del cierre del gobernador estatal. Hechos que no pueden ser negados pese a la insistencia de la baja de delitos, y que han llegado a nivel nacional e internacional. Que no pueden ser negados por decir que se trata de crímenes de orden federal, porque están pasando en el Jalisco que él gobierna, que están cobrando vidas, y que se han convertido en un terror.
También ayer las cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana daban cuenta que la Entidad no ha podido salir de las primeras cinco entidades con más asesinatos, y en las que se concentra la mitad de ellos a nivel nacional.
Una vez más: no queremos que le vaya mal a Jalisco, no queremos que le vaya mal a su gobierno, lo que se ha pedido siempre es el reconocimiento de la realidad, el no querer tapar el sol con un dedo ni hacer creer que ocultando la información se deja de informar para seguir teniendo un Jalisco feliz.
Lo que aquí ocurre no es menor a lo visto en entidades como Guanajuato, Michoacán o Sinaloa, y lo que se esperaría es la aceptación y el reconocimiento de que las cosas no van bien.
Lo que se esperaría es que, con el anuncio de que el mandatario estatal se queda a cerrar su gobierno en lugar de ir a la contienda electoral, acepte las condiciones en las que se encuentra Jalisco y, por primera vez, se cree una estrategia para solventar los problemas que enfrenta el Estado en la materia.