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Batas blancas

Un ciego no puede hacer que otros vean, decía Ricardo Yáñez, a propósito de la libertad/capacidad de expresión, que, para hacer periodismo, para ejercer la libertad de expresión, sostenía, primero había que tener capacidad de expresión. Algo similar podemos decir de nuestros médicos frente a la crisis por coronavirus que estamos enfrentando: si no los cuidamos no habrá quién nos cuide; si ellos no están al cien no podrán atendernos al cien; si están preocupados por su propia salud no podrán preocuparse por la nuestra; si no tienen claridad de miras no podrán ver por nosotros.

De todas las noticias vergonzantes que hemos visto en los últimos días, desde los vacacionistas tapatíos recluidos en un fraccionamiento de Nayarit hasta la primera dama en esgrimas verbales con twitteros, las peores han sido sin duda los ataques a médicos y enfermeras por parte de ciudadanos y los brotes de infección en hospitales públicos por falta de insumos que ha causado ya muerte de personal de salud en Monclova y decenas de infectados en otras unidades del IMSS.

Se requiere que el IMSS, el ISSSTE y los hospitales públicos reconozcan el tamaño del problema

Lo primero es producto de un curioso fenómeno de nuestra época que es la ignorancia sobreinformada. Si hace apenas algunos años alguien nos hubiera dicho que las sociedades padeceríamos la enfermedad de la estupidez por exceso de información lo habríamos tildado de loco. Los ataques y la discriminación por vestir bata blanca son una actitud que, como toda discriminación, parte de la ignorancia, pero a diferencia de la ignorancia de los siglos XIX y XX, la del XXI es ignorancia provocada por noticias falsas o simple y llanamente por incapacidad de procesamiento de información de los agresores.

La falta de insumos de protección para médicos y enfermeras en el sector público es criminal. Para nadie es un secreto que hay problemas financieros en el sector salud, pero tampoco que los cambios en la forma de adquirir insumos y medicamentos generó el desabasto que hoy estamos viendo en todo el país. Ya habrá tiempo y momento de cobrarle al gobierno, si es que es así, las malas decisiones en las compras. Lo que urge ahora es resolver el problema en los hospitales. Se requiere que el IMSS, el ISSSTE y los hospitales públicos reconozcan el tamaño del problema para que la sociedad pueda organizarse y apoyar no al gobierno de X o Y partido, no a la 4T o al presidente, sino a nuestros combatientes en esta batalla.

Defendamos, respetemos, honremos, apoyemos a las batas blancas.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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